“Lolo” fue lo máximo
Roberto Salinas
Periodista
Atinada pregunta de un joven estudiante de periodismo deportivo. ¿Por qué no figura “Lolo” entre los goleadores históricos de la FIFA si dicen que su nombre es sinónimo de gol?
Y la única respuesta que hallé fue que en los tiempos que jugó “Lolo” por la “U” (1930-1953) seguramente la FIFA no iniciaba su histórico recuento.
Pero bastaría precisar que “Lolo” fue el máximo de los campeonatos de 1932 con 11 anotaciones. En el ’33, con 9; el ’34, también con 9; el ’39 y ’40, con 15 goles cada uno, y el ’45, con 16. Además, siempre estuvo entre los primeros anotadores en los años en que él no fue el mayor.
“Lolo” era un futbolista de 1.80 metros y 76 kilogramos (dato aparecido en La Crónica sobre la selección que ganó la Copa América que se jugó en Lima en 1939) que tenía tanta potencia extrema en la derecha que resultaba peligroso ponerse en la barrera cuando iba a disparar un tiro libre. Por eso lo llamaban “El Cañonero”.
Y con el tiempo –jugando al lado de dos maestros, como Alejandro Villanueva y “Campolo” Alcalde– mejoró notablemente su juego en corto y su olfato de gol lo obligó a jugadas suicidas, como la “palomita”, sin temor al posible rechazo contrario. Además, era metódico y disciplinado. No bebía no fumaba. Ejemplo de deportista.
Por eso jugó 23 años, de manera ininterrumpida en la “U”. Y en 1944, en una temporada internacional con Racing de Argentina, convaleciente de una operación al muslo, pidió ingresar cuando su “U” perdía 2-0 y marcó los dos goles del empate. Y como se había fijado la revancha el 23 de diciembre, aquella vez le metió cinco goles al cuadro de Avellaneda.
Con la rojiblanca, “Lolo” es el segundo mejor anotador, con 24 goles. El mayor es Cubillas, con 26.
Y en la tarde de su retiro, el 30 de agosto de 1953, en un clásico por el campeonato, le metió tres goles al Alianza y su “U” ganó 4-2. No estará en la historia FIFA, pero sí en los corazones de quienes lo vimos y gozamos... Hasta la próxima.
Nos hace falta un ‘Lolo’; creo que si no hubiera nacido en épocas pasadas sería, sin duda, un fenómeno del fútbol mundial.
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