Apertura al mundo
Haber sido anfitriones de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) nos conduce a plantearnos una reflexión acerca de uno de los temas centrales de la problemática de nuestra región: la forma en que nos insertamos en el mundo globalizado de estos tiempos. No se trata solo de superar el paradigma del antiguo “desarrollo hacia dentro”, basado en la venta de materias primas y el impulso a una industrialización protegida y orientada al mercado interno.
El viejo paradigma quedó obsoleto debido a la revolución tecnológica de las últimas décadas: comunicaciones instantáneas, informática, robótica, miniaturización, biotecnología, todo esto modificó el tipo de desarrollo económico y tuvo como resultado un nuevo paradigma industrial caracterizado por su orientación universal.
La primera reacción de nuestro continente, apenas se constató la obsolescencia del viejo modelo de desarrollo “hacia dentro”, fue reemplazarlo por otro igualmente rígido: el neoliberal, propugnado por el Consenso de Washington: apertura total, privatizaciones, reducción del Estado, reprimarización y pretensión de pago de deudas impagables.
Con los años, los sectores progresistas más pragmáticos entendieron que era posible adaptarnos al mundo globalizado sin renunciar a nuestras aspiraciones humanistas y justicieras, procediendo con realismo, tal como lo hacen los países exitosos que combinan intervención estatal en lo social con apertura al mercado en lo productivo.
El Perú está logrando, durante la presente década, seguir el ejemplo de adoptar políticas pragmáticas que favorecen el crecimiento económico, es decir, la paulatina pero constante creación de nueva riqueza. Ésta no es una tarea que podamos realizar solos, pues, dadas las características del mundo actual, requerimos de la inversión extranjera, la tecnología de los países avanzados y los grandes mercados para vender allí nuestra producción.
En una época como la nuestra es esencial para el Perú ligarse con el mundo, y en esto cumple un rol central nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, cuyo profesionalismo quedó demostrado en la preparación de la Cumbre ALC-UE. El trabajo de vincularnos con el mundo es fundamental en estos tiempos. |