Superación cualitativa
Cuando el presidente Alan García planteó el objetivo de superar nuestra situación de país del Tercer Mundo estaba señalando una meta por demás ambiciosa. Al respecto, debemos entender que la idea presidencial es que los peruanos seamos capaces de plantearnos retos interesantes con la finalidad de realizar grandes esfuerzos que redundarán a favor de nuestro desarrollo económico, social y cultural.
El desarrollo no consiste solo en acumular riqueza, elevar el ingreso de los ciudadanos y reducir significativamente la pobreza; el desarrollo supone, además, la elevación del nivel educativo y cultural, el cambio en las pautas de comportamiento y la transformación del patrón de acumulación para exportar bienes con valor agregado. Por último, el desarrollo supone nuestra posibilidad de producir tecnología y hacer investigación científica.
El concepto de Tercer Mundo nació de intelectuales franceses que compararon, de acuerdo con su historia, a los países pobres y dependientes con aquel Tercer Estado que en 1789 no era nada, que deseaba serlo todo y, para ello, hizo la revolución. Los países en desarrollo, exportadores de materias primas y carentes de capacidad para la innovación tecnológica, forman el Tercer Mundo.
Hay países que en el último medio siglo han logrado grandes avances para dejar de pertenecer al Tercer Mundo y otros que se encuentran muy cerca de conseguirlo. En nuestra región, tenemos los casos de Chile y Brasil, que han alcanzado avances bastante interesantes; ahora, nosotros estamos a punto de unirnos a este grupo de pueblos que cambió de estatus a escala mundial o que está en camino de obtenerlo.
Sin embargo, existe un factor de psicología colectiva en relación con nuestra situación en el Tercer Mundo: esa especie de “cultura de la derrota”. Superarla, como lo están haciendo todos los peruanos que crean empresa y elevan la producción de riqueza, es el desafío del presente en estos tiempos de crecimiento y de progreso. Los comunicadores debemos colaborar en este tema.
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