FECHA. HOMENAJE A LOS PADRES QUE TRABAJARÁN MAÑANA EN SU DÍA
Mi querido viejo
- Policías, médicos y periodistas, deben recibir abrazos por adelantado
- Papás asumen tareas reservadas antes en exclusiva para las madres
Walter Gutiérrez (bombero), Carlos Sernaqué (carnicero), Juan José (policía), Julio La Rosa (sepulturero) y Luis Pazos (agente de seguridad) son cinco peruanos que se ganan la vida de diferentes formas en nuestra gran capital. Cada quien vive la vida de diferente manera, pero tienen una cosa en común: son padres.
Ellos han lavado y cambiado pañales, no dudan en confesar que cocinaron para la familia y que a diario tienen que lidiar con el tiempo para ganar horas y estar junto con su esposa y sus hijos, sus tesoros más preciados.
En esta fecha especial va nuestro homenaje a todos los padres y muy especialmente a aquellos que ni en su día pueden hacer un alto a su labor debido a la gran responsabilidad que profesan. Y es que hay labores que no pueden interrumpirse: allí están los padres de las Fuerzas Armadas, médicos, periodistas, transportistas, entre otros.
Carne
Carlos Sernaqué Pelayo (43) es uno de los miles de comerciantes que tienen su puesto en un mercado. Como el domingo es una fecha clave para los negocios, pues muchos hacen sus compras para la semana, ellos no pueden darse el lujo de no trabajar.
“Mi esposa se quedará en casa este domingo y yo pediré menos mercadería para laborar hasta la una de la tarde y almorzar en familia”, refiere al expresar que tiene un trabajo esclavizado, pero le permite sostener a su familia.
Cuenta que a las seis de la mañana ya tiene que estar en su puesto de carne del Mercado Central de Lima y que para llegar a esa hora debe salir a oscuras de su casa ubicada en Santa Anita.
Mañana será distinto. Grecia (13) y Sandra (9) lo saludarán al mediodía y seguro le tendrán un regalo sorpresa con algún escrito de su inspiración.
“Mis padres han sido bien reservados, con muy poca comunicación; yo soy distinto con mis hijas. Juego con ellas y trato de ser su mejor amigo. Quiero que ellas sean unas buenas profesionales y se realicen en todo los aspectos de la vida. Sonia (su esposa) también es como yo. No he lavado muchos pañales, pero sí se los he cambiado y bañado innumerables veces.”
Responsabilidades
Hay profesiones, como el de policía, en las que el deber de servir a la comunidad se confunde con la admirable responsabilidad de ser padres. Y es que la Policía es “Vida que cuida tu vida”, y como tal la protección es parte de su formación. Juan José, un SOT de la PNP, es uno de ellos. Cuando llama la atención a un adolescente callejero para que recapacite, una labor que hace a diario, la realiza como si fuera a un hijo. Él tiene dos: Martín (19) y Milagros (17), como él dice, “bien formados”.
En sus 24 años de servicio, en más de una oportunidad no ha podido estar en familia. “En una oportunidad, justo el Día del Padre, me asignaron viajar a Tumbes por una semana. El saludo lo recibí por teléfono en pleno viaje”. En otra oportunidad estuvo igualmente lejos cuando nació su hija. Es parte de la sacrificada labor que la familia comprende.
Pero, sostiene, como ellos trabajan 24 horas por un día de descanso, “cuando estoy en casa me sumo a las tareas de casa de la familia. He cambiado y lavado pañales con mucho gusto”. Mañana recibirá el saludo por adelantado, pero a su regreso el lunes será igualmente homenajeado por la familia que seguro le preparará una sorpresa.
Distancia
Está a kilómetros de distancia, pero la comunicación con su familia es de todos los días. El teniente Walter Hugo Gutiérrez Calderón (53), psicólogo de profesión y ex relacionista industrial de una conocida empresa cervecera, es bombero desde hace 33 años.
Sus dos hijas viven en el extranjero, una de ellas ya lo hizo abuelo. Yostin, por quién sonríe de oreja a oreja, recién ha cumplido un año de vida. Dice que si pudiera llevaría a su espalda una foto mucho más grande de su nieto. Entonces nos imaginamos cómo disfrutó la infancia de sus hijas.
“He lavado los pañales de gasa y de algodón de entonces, y he bañado a mi esposa cuando estuvo con un embarazo avanzado. Claro que disfruté mucho la infancia de mis hijas en mi poco tiempo libre. Con ellas me comunico interdiario, les hablo como si estuvieran aquí.”
Cuenta que teniendo a sus hijas pequeñas estudiaba en la universidad, trabajaba y entregaba algunas horas al voluntariado como bombero. “Mi familia comprendió mi trabajo. Mi esposa me conoció bombero desde que fuimos enamorados”.
El Día del Padre, Walter Hugo estará atento a las emergencias, recibirá la llamada de su familia con quien se reencontrará pronto y de manera definitiva, y cocinará como lo hace algunos domingos cuando le toca guardia en la Compañía de Bomberos Roma II, la segunda más antigua del Perú.
Partida doble
Luis Pazos Garriazo (47) trabaja 15 años como agente de seguridad. Tiene un hijo de 12 años y desde hace seis está obligado por “lazos de amor” a ser también una madre para su engreído, pues enviudó tempranamente. “Yo vivo con mi madre, pero igual dejo preparadas las cosas para que mi hijo se vaya al colegio y tenga a la mano lo que necesitará en el día”. Mañana trabajará como otros años y su hijo lo saludará o bien muy temprano o muy noche.
“Mi hijo y yo somos muy unidos. El rato libre que tengo lo dedico a él. Estoy seguro que mi esfuerzo dará sus frutos, que es el verlo todo un hombre realizado, hecho un profesional. Los padres queremos lo mejor para nuestros hijos.”
Cuádruple esfuerzo
Dividirse entre el trabajo, el estudio y ser padre fue difícil, pero le ha dado enormes satisfacciones. Así, Víctor Hugo Arispe Qwistgaard terminó su carrera de médico y hoy puede dar fe que la preocupación es igual cuando los hijos están pequeños o grandes.
“Me tuve que vestir de payaso para que coman cuando estaban niños, hay una etapa cuando están chicos que no quieren comer.”
“En ese tiempo no había pañales desechables como ahora, había que lavarlos y plancharlos y yo no he tenido problemas en hacerlo por mis hijos y para ayudar a mi esposa Rosario”, declara.“Con cuatro hijos, ya sé de amanecidas. Me acostaba temprano para estudiar a las 3 de la madrugada, pero a la una lloraba uno o se despertaba otra. Ahora que están grandes es bonito disfrutar el día con una gran familia”, agrega. Daniel (21), Josué (19), Jimena (17) y Samuel (14), “todos son characatos como yo”, comenta con orgullo.
Los médicos tampoco se salvan de trabajar un domingo, así sea el Día del Padre. “Cuando hay una emergencia, primero es salvar una vida”, afirma. Prueba de ello es que sólo pudo estar en el parto del mayor de sus hijos. En una oportunidad estuvo de guardia y en otro de viaje.
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