Acuerdo social
Está comprobado que el progreso nacional es una obligación compartida. En ella tiene que participar activamente el mayor número de actores económicos, sociales y políticos, poniendo lo mejor de sí. Esto es, su esfuerzo, su talento, su inversión, su vocación de servicio, el estricto cumplimiento de la ley, su espíritu y voluntad de solidaridad o autotelia –dirían los griegos–, su responsabilidad social, entre otros. La fundición de estas ideas y sentimientos en el crisol del progreso constituye la base fundamental para alcanzar el bienestar general. En este orden de ideas se dan los acuerdos sociales que bajo el consenso y la concertación establecen las vías o caminos conducentes al logro de los objetivos o intereses comunes y satisfacción de necesidades complementarias.
En este contexto, el país entero ha visto con plena satisfacción el acuerdo social suscrito entre las comunidades campesinas de Michiquillay y La Encañada con la empresa minera Anglo American, debidamente representadas, las primeras, por sus presidentes, Luis Casahuamán y Ovidio Villanueva, y la segunda, por su presidenta, Cintya Carrol, con la finalidad de crear un fondo de 201 millones de dólares en el plazo de cuatro años, orientado a financiar proyectos de desarrollo en la agricultura, en la construcción de carreteras, colegios, postas médicas y otras obras de infraestructura que beneficiarán directamente, sin duda, a todos y a cada uno de los comuneros que integran estas dos comunidades campesinas. El referido acuerdo se firmó el martes 24 pasado, en Palacio de Gobierno, con la presencia del presidente de la República, Alan García Pérez, y el ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia Romero. En verdad, ello fue el mejor homenaje al campesino en su día.
La firma de este acuerdo social se convierte en el más importante referente que todas las comunidades campesinas adyacentes a empresas y yacimientos mineros deberán tener en cuenta para el cumplimiento de sus fines en el nuevo marco de relaciones jurídico-económicas y sociales que se dan con la modernidad, con la globalización, la regionalización y la descentralización. Esto es, las primeras, invitando y aceptando las inversiones para la explotación de los recursos naturales de su zona, y las segundas, interesándose en operar en localidades y regiones que cuentan con la aceptación y participación de la población dentro de un sugestivo plan de responsabilidad social.
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