Adriana Tomatis, artista plástica
Distorsión y sentimiento
- Joven pintora debuta con primera individual Happy Days
- Muestra parte de la técnica del desenfoque
a revelar temática social
Giancarlo Stagnaro
gstagnaro@editoraperu.com.pe
Todos los días, la joven artista Adriana Tomatis recorre las calles de Lima para llegar a su estudio antes de las ocho de la mañana y aprovechar la luz natural que a duras penas le regala el mortecino cielo limeño. Es un ejercicio de meditación y sosiego, comenta, pero, a la vez, de trabajo incesante y meticuloso.
Para alguien que pensaba estudiar video y fotografía, la pintura puede llegar a ser una de las mejores maneras de conocerse a sí misma. Así, del estudio de la luz, en combinación con las herramientas y efectos que proporcionan los programas de diseño, surge Happy Days, la esperada primera individual de Tomatis, que acaba de inaugurarse en la galería Vértice (Ernesto Plascencia 350, San Isidro).
“El camino, más que nada, es ser fiel a lo que uno quiere. Para un artista joven, lo más importante es hallar la mayor cantidad posible de colectivas que pueda. No sé si para mí ha sido un paso demasiado pronto empezar una individual, pero se me presentó la oportunidad y no la iba a desaprovechar.”
Desenfoques
Desde el inicio, la propuesta de Tomatis se basa en el difuminado o, mejor dicho, en el “desenfoque”, en una imagen movida adrede. “Tomo una foto y la trabajo en Photoshop. El retoque más el efecto hace que salgan los colores mapeados. Me quedo solo con las líneas de este mapeado, que termina pareciéndose a un mapa topográfico. Eso lo empiezo a pintar cambiando los colores y elevando la escala hasta el máximo que se pueda.”
Esta técnica prácticamente se ha vuelto una marca de estilo de Tomatis. “A la hora de pintar los cuadros de manera realista, no quedaban como yo quería. Este desenfoque, esta molestia que uno tiene a la hora de ver, motiva a uno a acercarse y alejarse para ver el cuadro y definir las imágenes.”
En realidad, el asunto, como todo en la vida, se trata de perspectiva. “Acercándome en la escala más alta, desapareciendo los contrastes del cuadro, el efecto del desenfoque aumentaba. Si me acerco al cuadro veo formas más abstractas; si me alejo, lo veo definido. Fijar esta técnica era incidir en la importancia del espectador en la obra. El espectador define rostros y facciones. Si los identifica, alcanza a interactuar con el cuadro, lo obligo a soltarse y a darse cuenta.”
Para la artista, todo concepto pide una técnica determinada, como en este caso los sujetos colectivos de los cuadros de Tomatis. Un grupo de personas haciendo jogging, las chicas en un cumpleaños infantil, los obreros descansando en un parque del malecón, los gallinazos limeños y los niños en movilidad escolar. Todos ellos nos resultan familiares en su cotidianidad, pero ajenos en la manera en que Tomatis nos los presenta.
“Me di cuenta de que el desenfoque servía muy bien para tratar este tema de los retratos y las temáticas sociales. A diferencia de una estética de denuncia, el espectador no siente rechazo por ellos. El hecho de que los haya tomado y traído acá a la galería, en este ambiente especial, hace que uno reflexione a partir de eso.”
|