Paro minoritario
Por el bien del Perú y de todos los peruanos, el “paro general” convocado por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) fue, realmente, minoritario. En honor a la verdad, la parcial paralización se sintió más en los departamentos del país que en la capital. Ello porque la medida de fuerza ha sido eminentemente política y sin exigencias específicas de justicia sociolaboral. En este contexto, se han metido en el mismo costal los reclamos hechos a los gobiernos regionales y municipales y, asimismo, al Gobierno central para que acentúe una administración de limitación a la inversión y, contrario a lo primero, que aumente sueldos y salarios e incremente puestos de trabajo, elimine los decretos legislativos promulgados últimamente, y expulse las misiones de paz de Estados amigos, etcétera.
Por fortuna, la mayoría de ciudadanos peruanos estamos conscientes de que la única forma para lograr el progreso nacional es contar con inversiones, lo que brinda más puestos laborales y viabiliza los incrementos de sueldos y salarios. No hay, en definitiva, otro camino. A ello se debe agregar la voluntad de trabajar y el objetivo de querer construir una sociedad más justa, solidaria y ética, en un marco jurídico constitucional y legal que sustenta al estado democrático y social de derecho. En este contexto, afirmamos que mucho mejor es crecer en democracia que en dictadura, habida cuenta de que la primera nos permite ser gestores de nuestro destino, mientras que la segunda ni siquiera otorga el derecho a reclamar, a exigir mejores condiciones de vida socioeconómicas y políticas.
Nadie desconoce que en el país hay muchos problemas y que se precisa de políticas más eficientes y eficaces para resolverlos. Más aún cuando, después de un largo período de gobierno autoritario, se descuidó el desarrollo de estrategias más amplias de inclusión para luchar contra la pobreza y extrema pobreza, con programas sociales que vayan más allá de la simple asistencia y busquen más bien crear fuentes de generación de ingresos propios. En ello va el empeño del Gobierno. Así como fortalecer la descentralización mediante la regionalización, para lo cual se exige más dinamismo de los gobiernos regionales y municipales en la ejecución de proyectos de inversión con los millonarios ingresos que hoy reciben, por conceptos de canon y regalías. Asimismo, cambiando el orden jurídico para promover la inversión y asegurar la exportación de productos nacionales a los megamercados en el contexto de los TLC, y concediendo mejores condiciones para los que laboran en las mype.
Sin duda, ésta es la mejor opción para avanzar. Ello ha hecho posible que el Perú crezca 9% en 2007 y 7.6% en 2006, y que algunos millones de peruanos hoy vivan mejor que ayer. Todavía falta mucho por hacer, y ese es el gran reto de hacerlo con seguridad, en paz y tranquilidad social.
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