LECCIÓN. NO VEN, NO ESCUCHAN, PERO TRABAJAN CON SINGULAR ENTUSIASMO
Amasando su futuro
Sordociegos se capacitan gracias a la
asociación Hellen Keller
En Festival de Pastas expusieron calidad de fideos artesanales
Martes, no es un día cualquiera. Cuando hay varios pedidos, en el tercer piso de la Asociación Hellen Keller Perú se registra un movimiento inusual. En la cuadra 15 de la avenida Prolongación Paseo de la República, Chorrillos, funciona una pequeña fábrica de fideos artesanales donde un grupo de personas que no tienen el don de ver ni escuchar fabrica con especial entusiasmo una variedad de fideos con alto valor nutritivo: de alcachofa, pimiento y espinaca.
Para este grupo de personas sordociegas, llamados también personas con discapacidad múltiple, el presente es muy importante, pero mucho más trabajar para el futuro. Amasan y amasan la harina con singular destreza.
Cada paquete de fideo es una satisfacción personal, también el asegurar un futuro para cuando las energías no sean las mismas y no tengan cerca a los seres queridos que ahora todavía –gracias a Dios– los acompañan.
Ellos dan una lección de vida a muchos que, pudiendo ver y oír, no saben apreciar la vida, la salud y menos ganarse el pan “con el sudor de su frente”.
Síndrome
Jorge (32) presenta el síndrome de Usher (también llamado US), un desorden hereditario que implica un trastorno de la audición y un trastorno de la visión llamado retinitis pigmentosa. Algunas personas tienen, además, problemas con el equilibrio.
Los padres, aparentemente sanos, pasan genéticamente el mal a sus hijos o a los descendientes de ellos. Él fue el elegido: nació sordo y cuando llegó a la adolescencia comenzó a perder la visión (otro de los síntomas).
Pero los males no pudieron vencer a Jorge. Había logrado superar la ausencia de su madre prácticamente desde que nació y que no lo hayan podido hacer estudiar en una escuela pública como hubiese querido, lo que de alguna manera se cumplió cuando un buen día su padre se animó a llevarlo a la Asociación Hellen Keller. Allí aprendió verdaderamente a valerse por sí mismo e incorporarse a la masa laboral del país como cualquier ciudadano.
“Está contento, es el más entusiasta; hacer fideos representa mucho más que el producto en sí. Es una satisfacción personal para ellos”, responde Silvia Montenegro, ejecutiva de la asociación, quien dialoga con Jorge dactilarmente: algunos toques en la mano, espalda y brazos.
Es el que mejor se desempeña en la fábrica, agrega, y Jorge, que entiende el mensaje, suelta una tibia sonrisa. Elcira y Pedro parecen seguirle los pasos en el grupo.
Primera
La Asociación Hellen Keller tiene 13 años de vida institucional y es la primera, sin fines de lucro, que brinda atención a niños y adolescentes sordociegos o multiimpedidos en su local de Chorrillos y en el asentamiento humano Enrique Milla, en Los Olivos.
El objetivo de la institución es lograr la independencia personal e inclusión en la comunidad a través de una rehabilitación adecuada y especializada que va desde aprender el braille, una comunicación alternativa y una enseñanza vocacional.
“De acuerdo a sus limitaciones aprenden a desenvolverse para mejorar su calidad de vida. Algunos trabajan en conocidas tiendas doblando servilletas y llenando los frascos de mostaza o pimienta”, refiere por su parte María Graciela Laynes Valdivia, presidenta y fundadora de la asociación.
Aclara que no es una imposición. Aprenden lo elemental y luego manifiestan su inclinación de acuerdo con su capacidad. “Ahora se animan más por las pastas. En dos años aprenden todo el proceso: amasar, a licuar las verduras, a cortar con la máquina los fideos, ponerlas a secar, embolsar, etc.; también a ser responsables, puntuales y limpios. Todos hacen todo”, sostiene.
En la fábrica los estudiantes también aprenden a ser responsables en el uso del dinero y a practicar el ahorro. Saben que es importante “guardar pan para mayo”.
El proyecto de la fábrica de pastas empezó en 2002, dentro del programa de transición a la vida joven adulta. Graciela Valdivia, madre de Laynes, sugirió que fabricaran fideos por demandar esfuerzos sensoriales: los fideos se tocan (con guantes), se cuentan, se separan, se huelen..."
Otros ejemplos de superación
Pero Jorge y el grupo que lo acompaña en la fábrica de fideos naturales no son únicos. Rosario Olivos (28) aprendió en la Asociación Hellen Keller Perú y hoy enseña matemática y otros cursos en “Transición a la vida joven adulto” de la asociación.
Muy fuera de nuestras fronteras, en Japón, Satoshi Fukushima (45) se convirtió en la primera persona sordociega de ese país que recibió un título de doctorado universitario.
Fukushima perdió la vista a los nueve años y el oído a los 18. Gracias a un sistema de comunicación táctil nacido a partir del braille, pudo seguir estudiando y preparar su acceso a la Universidad de Tokio.
Pastas en diplomacia social
Hace poco, en la celebración del Día Internacional de las Personas Sordociegas, los trabajadores de la fábrica de fideos de la Asociación Hellen Keller Perú realizaron un Festival de Pastas en la Dirección General de Diplomacia Social del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El personal de la Cancillería pudo disfrutar un almuerzo y adquirir una variedad de productos preparados por ellos mismos.
Ana Peña, directora de Política Social, explica que la nueva dependencia de Torre Tagle tiene como misión apoyar los esfuerzos del Gobierno en la lucha contra la pobreza.
“Estamos en contacto con las embajadas en nuestro país y gracias a la sensibilidad de ellos logramos ayudar a mucha gente. Lo importante aquí es la inclusión social.”
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