Libertad
Ayer, miles de peruanos expresaron su solidaridad con el pueblo hermano de Colombia en su lucha por la paz y la libertad, y en defensa de la democracia. Sobre el importante certamen cívico editorializamos el mismo día y subrayamos que la convocatoria efectuada estuvo a cargo del embajador de Colombia en el Perú, quien contó con el pleno apoyo tanto del Gobierno como del Estado –léase pueblo peruano–.
Ahora, queremos reflexionar sobre la importancia de lo que es y significa la libertad para un hombre, para una sociedad, un pueblo o un Estado, en su totalidad. La libertad es el segundo derecho humano más preciado y fundamental que tiene y que reclama sin cesar el hombre. El primero, sin duda, es la vida. Sin ella, no hay nada, habida cuenta de que, para el hombre, de qué le sirve vivir si no tiene libertad.
Sabemos que la libertad es un derecho género y que tiene muchas especies, es decir, manifestaciones. A saber: libertad física, libertad de opinión, libertad de expresión, libertad de imprenta (prensa), libertad de tránsito, libertad de credo (culto o religión), libertad de asociación, libertad de reunión, etcétera. Cada una de ellas tiene derechos y deberes correlativos debidamente señalados por ley, esto es, el orden jurídico.
En este contexto, es importante subrayar que la libertad no es absoluta ni ilimitada, puesto que existen leyes que la limitan o constriñen en aras de establecer un orden en la estructura política, social y económica de un Estado. La principal limitación de la libertad es la responsabilidad de lo que el hombre hace o deja de hacer, de lo que dice o deja de decir. No hay más. En este sentido, debe quedar muy claro que en un Estado democrático y de derecho social, la libertad jamás puede ni debe ser conculcada, anulada o eliminada. En otras palabras, las leyes que se dictan para establecer un orden solo la limitan en beneficio de obtener un bien social o colectivo para el mismo Estado. Ello, sin duda alguna, lo que persigue es la seguridad pública y el orden, la paz y la tranquilidad social, también conocida como seguridad ciudadana. De ahí que quienes la alteran o violan tienen que ser responsables por esos actos o excesos cometidos (desbordes, vandalismo, desorden, etcétera).
Estas libertades públicas dentro del orden jurídico son las que deben ser salvaguardadas por el pueblo en pleno, léase Estado, habida cuenta de que los gobiernos constitucionales y democráticos están obligados inexorablemente a cumplirlas y hacerlas cumplir por mandato del imperio de la ley, acción y efecto jurídicos que se conocen como orden público. La conquista de ellas, desde los orígenes del hombre, se ha conseguido mediante luchas intestinas y guerras entre pueblos; hoy, afortunadamente, están consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en sus respectivos protocolos, los que han sido adoptados en las legislaciones internas de la mayoría de las naciones civilizadas del mundo.
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