EL GOBIERNO NO ES EL RESPONSABLE
Inflación por demanda dependiente
Richard Díaz
Consultor
En cuanto hablamos de inflación, muchos ciudadanos consideran que el único responsable de la subida de los precios es el Gobierno, y que él tiene la responsabilidad de tomar las medidas correspondientes para evitar el continuo incremento del valor de los productos y servicios. Esto no es cierto.
El objetivo de este artículo es motivar a los consumidores y empresarios a asumir un comportamiento activo para bajar la inflación, pues nosotros, todos los peruanos, somos artífices de nuestra realidad. Para sugerir sobre aquello que podríamos hacer para bajar la inflación, vamos a explicar el fenómeno de la inflación peruana, con una nuevo planteo.
Sin embargo, debemos conocer los conceptos existentes sobre inflación. Así tenemos, por ejemplo, la Inflación de demanda (Demand pull inflation), cuando la demanda general de bienes se incrementa sin que el sector productivo haya tenido tiempo de adaptar la cantidad de bienes producidos a la demanda existente”. La Inflación de costos (Cost push inflation), cuando el coste de la mano de obra o las materias primas se encarece y, en un intento de mantener la tasa de beneficio, los productores incrementan los precios.
En el caso peruano se genera la “inflación por demanda dependiente”, esto es, que nuestro consumidor promedio consume productos importados, con inflación de costos debido a la matriz energética (petróleo), entre otros factores. A esta situación debemos agregar que los productores nacionales, en su condición de consumidores corporativos, no están acelerando el proceso de cambio de la matriz energética.
El esfuerzo por parte del Gobierno para cambiar hábitos de consumo ha sido importante. Sin embargo, para muchos consumidores, un precio muy barato es síntoma de mal producto, y esto actualmente no lo es. Los costos intangibles de las marcas con posicionamiento global suman, muchas veces, dos tercios del precio de fábrica. Por este motivo, un consorcio con buen manejo de costos de producción podría poner al mercado productos con similares calidades a dos tercios del valor de fábrica de una empresa global (EG).
Es más, el empresario peruano no tiene productos con precios altamente competitivos porque como consumidor es dependiente, no de productos tangibles, sino de tecnología, de conocimiento. Si las empresas peruanas redujeran sus costos ocultos y sobrecostos, y trasladaran contablemente esos montos en acciones de posicionamiento es seguro que nuestra realidad podría ser diferente. |