IPD. EntregarÁ los Laureles Deportivos a ex boxeador Luis Rivera de 70 aÑos
Honores para un campeón
Tendrá reconocimiento por el subcampeonato mundial logrado en 1959
En los próximos días su nombre se escribirá en el frontis del Nacional
No obstante que sus arrugas pronunciadas y sus canas enseñoreadas nos hagan entender que el tiempo pasó de manera inexorable por Luis Rivera Espinoza, todavía sus puños demuestran esas ráfagas de calidad que expuso en la década de 1950. Asentado en sus cuarteles de invierno, el ex pugilista nacional vuelve a revivir sus recuerdos de antaño, aquellos que por ahora vuelven a las primeras planas y son reconocidas por el Instituto Peruano del Deporte.
La justicia tarda pero llega, es un concepto que conoce bien el buen “Lucho” porque debió esperar más de 50 años para que su subcampeonato mundial de boxeo, logrado en el torneo “cinturón de diamante”, que se realizó en México en 1959, sea valorado por la máxima entidad del deporte nacional con lo entrega de los laureles deportivos en el grado de Gran Cruz.
“Siempre soñé con que mi nombre se escriba en el frontis del Estadio Nacional. Agradezco al IPD y a Arturo Woodman por este reconocimiento, que lo esperé durante muchos años y gracias a Dios llegó para mí y ahora lo podré disfrutar”, dijo algo emocionado el ex pugilista peruano.
Transformación
El boxeador, que ahora bordea los 70 años, recuerda que su pasión de siempre fue el deporte de los puños y que para introducirse en el ring y las cuerdas debido dejar su “primer amor”: el fútbol. En su mente quedadaron grabadas sus pícaras jugadas por la calles de Mendocita en el distrito de La Victoria. En 1954 llegó a integrar el equipo juvenil de Deportivo Municipal. A los pocos meses, en en 1955, lo convocó el profesor Alfonso Huapaya a la selección juvenil para jugar el primer sudamericano de la categoría en Caracas (Venezuela).
Lo que nunca olvidará el longevo personaje es que un día, cuando estaban a punto de iniciar los entrenamientos con la bicolor, siguió a su compañero Hugo Naterri, quien se escabulló por La Bombonera para hablar con el entrenador Víctor Formeque; para su sorpresa lo subieron al ring y le pusieron al frente al “quimboso” “Goyo” Lobatón para pelear. En ese tope, Rivera le quebró la nariz a su oponente, forzando a parar la pelea. Desde entonces recibió la invitación para asistir a los entrenamientos. La reacción fue de inmediato y tanto le apasionó el boxeo a Luis que a los pocos días dejó el fútbol y decidió hacerse boxeador.
Dilatada carrera
En su trayectoria deportiva los títulos llegaron por doquier, pues antes de conseguir su importante proeza en México, logró resonantes triunfos a escala internacional. Además, en su primer año como boxeador amateur fue campeón de los Guantes de Oro que se desarrollaba en la carpa “la tropicana” en la Plaza 2 de Mayo.
“En el sudamericano de Chile 57, quede campeón y en el sudamericano de Lima al año siguiente sufro una lesión muy fuerte en la mano y conseguí el subcampeonato”.
Fue pugilista profesional
Tras conseguir el subtítulo mundial se hace boxeador profesional. Durante esa etapa logró importantes victorias como la corona de “campeón de campeones” en 1962.
Derrotó al ex campeón mundial el japonés Kapsuro Suito, luego superó al panameño Mario Moreno; hizo lo propio con un tailandés y disputó el título con el vigente campeón de ese entonces, el “Ratón” Mujica, quien ocupaba el segundo lugar en el ranking mundial, y le ganó en doce asaltos, logrando el título máximo. Se retiró en 1978 al pelear contra el argentino Carlos Encinas.
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