CEREMONIA. PACIENTES DEL HOSPITAL VÍCTOR LARCO HERRERA RINDEN su especial HOMENAJE AL PERÚ
Desfile patriótico
Marcharon ataviados como personajes de nuestra historia
Av. de la Peruanidad se trasladó imaginariamente a Magdalena del Mar
Rosa Galván gómez
Ahí estaba el generalísimo don José de San Martín, acompañado por Rosa Merino, la Madre Patria y los gloriosos Húsares de Junín; también José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II), seguido de estampas costumbristas de nuestras regiones y los símbolos patrios. Todos ellos juntos, en un mismo tiempo histórico, en un mismo espacio real.
Eran los pacientes del hospital Víctor Larco Herrera que, a paso marcial y con un gran derroche de entusiasmo, participaron ayer de un singular desfile realizado en el patio principal de ese nosocomio, con motivo del 187º aniversario de la Independencia del Perú. La avenida de la Peruanidad, la original, la de Jesús María, parecía haberse trasladado al citado hospital, ubicado en el distrito de Magdalena del Mar. Todos los participantes, sin excepción, merecían un efusivo aplauso del público. La marcha estaba llena de frenesí. Así, no podían faltar los pacientes que imitaban a los soldados de nuestro Ejército, con ingeniosos tanques y armamentos que “fabricaron” ellos mismos.
Orgullo
Con la frente erguida y el paso firme, más de 100 pacientes del nosocomio, confundidos con el personal médico y administrativo, rindieron su particular homenaje a la Patria. En hora y media, que duró el certamen cívico-patriótico, todos cumplieron ordenadamente lo que habían ensayado en casi una semana de preparación.
“Cuando se les motiva, sí responden”, sostiene la licenciada Zonia Krauss, especialista del pabellón Nº 8. Ella y Antonieta Seminario (terapista) guiaban al grupo, disfrazadas de danzantes de la Selva y fijaban más su mirada en Edgard Urrutia, un autista disfrazado de soldado de guerra “camuflado”. Tiene 18 años, pero su mente es de un niño de tres.
Por su parte, Julio Peñaranda representaba a un soldado de los Húsares. Es un RM (retardo mental), un paciente crónico que tiene más de 15 años en el hospital.
De ese pabellón, de unos 40 internos, sólo ocho reciben la visita de sus familiares. “Como la enfermedad está asociada a cuadros de epilepsia, irritabilidad o agresividad, muchos son abandonados durante una atención médica, otros han sido dejados cerca del hospital”, sostiene una especialista.
Otra refiere que un buen número de pacientes llegó a ese nosocomio cuando eran bebés o niños. “La familia los deja al enterarse que presentan problemas mentales”, afirma.
“Pero, aquí esos pacientes tienen de todo. Varios se encuentran más de 20 años en el hospital y ayudan a sus compañeros. Ésta es su casa, su familia”, aclara otra.
San Martín
Juan Joyo Espinoza (57), natural de Huancayo, representó por tercer año consecutivo al general José de San Martín. Fue quien inició el desfile. Una orden de su médica fue suficiente para empezar el paso firme y ligero.
“José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, situado a orillas del caudaloso río Uruguay”,... Se casó con María de los Remedios de Escalada, una mujer muy bella”,... “fue hijo de don Juan de San Martín,... luchó por la libertad de nuestro país,... “a los ocho años,...”, responde con amplia sonrisa.
Un familiar lo lleva al vestuario, cual niño. “Yo estoy contento”... “las Fiestas Patrias me alegran mucho, representa nuestras riquezas, nuestro turismo”, alcanza a decirnos.
Carlos (35) prefiere cubrirse con un enorme disfraz de mascota. José lleva en mano un enorme rifle hecho de madera y su compañero, Juan, se moviliza en una especie de tanque de guerra preparado con sus compañeros y médicos.
José, en la tolva de un vehículo, saluda al público. Es un Túpac Amaru que por momentos desea estar echado. Por el micrófono, el anunciador señala que ya descansa en paz.
Leonor Aliaga (67), vestida de la Madre Patria, prefiere esperar su turno en el desfile bailando una marinera. Misma jovencita, se engalana con un pañuelo en mano.
Otro grupo de damas, de todas las edades, desfila con la mirada firme hacia el frente y los pies levantados a gran altura y al compás de la música que tocan los escolares del colegio Inmaculado Corazón de María, que por tercera vez visitaron el lugar. Aunque un paciente se rebeló minutos antes del desfile, porque no quería ponerse un gorro, todos los que ensayaron participaron en el desfile. Si bien algunos olvidan pasajes de su vida y otros tienen dificultad para recordarlos, ellos vivieron ayer una gran fiesta de peruanidad.
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