Políticas que seguir
Sin duda, quien escuchó o leyó atenta y minuciosamente el mensaje del presidente de la República, Alan García Pérez, del lunes pasado encontró en él una visión, misión, objetivos y metas bien definidos y acertadamente expuestos.
En un primer momento, el Jefe del Estado expuso la situación objetiva y real del país en relación con la economía mundial, preocupación por los más pobres del país y algunas medidas tomadas y otras que se tomarán para evitar mayores consecuencias en el país. En este orden de ideas, por ejemplo, precisó que hasta que no se conjure totalmente la crisis económica internacional, el Gobierno controlará el gasto público, con la finalidad de evitar una mayor inflación; empero, este control se hará sin exageración, para impedir que se genere e incremente el desempleo.
Ello obliga, en consecuencia, a crecer con prudencia, creando puestos de trabajo que, a su vez, es una forma de luchar contra la exclusión, que, sin duda, produce pobreza o extrema pobreza. Asimismo, haciendo un sincero y detenido autoanálisis, la conveniencia de corregir las deficiencias de la administración, considerando que hubo necesidad, entre otras cosas, de más energía, de más policías y falta de velocidad en la reacción o capacidad de respuesta inmediata para resolver algunos problemas locales.
De ahí la importancia de recrear la estructura del orden jurídico nacional orientada a modernizar el país, haciendo más viable el progreso nacional. Ahí están los decretos legislativos promulgados recientemente, que si bien pueden ser perfeccionados, constituyen, qué duda cabe, un avance para consolidar los TLC con Estados Unidos de América, Canadá y Singapur, y estructurar otros nuevos con la Unión Europea, China y México. Elaborar esta visión de país ha hecho que el Perú merezca ser el anfitrión de los dos más importantes certámenes de la economía mundial: ALC-UE (mayo 2008) y APEC (noviembre 2008), siendo, en consecuencia, el Año de la Cumbres 2008. En la primera de éstas, se llegó a la conclusión de que la actual economía peruana era un ejemplo que seguir, lo cual ha sido ratificado con la certificación del grado de inversión recientemente otorgada. De ahí que lo que haya que cambiar se cambiará, sólo en beneficio de los más pobres, porque si el Perú avanza, también deben avanzar los más pobres del Perú.
Pero en el campo jurídico hay algo más. Se ha promovido la conciliación y el arbitraje como formas de solucionar extrajudicialmente las controversias. Así como, por un lado, estimular la acción honesta, eficiente y eficaz del funcionario público, sea capacitándolo, sea excluyéndolo de esa judicialización perversa de la responsabilidad de quien trabaja para el Estado, haciendo que por temor no haga nada. Por otro lado, el empeño en que está abocada la actual administración para acelerar la puesta en marcha progresiva del Código Procesal Penal de 2004, cuyas características de la oralidad, inmediación, transparencia, etcétera, lo hacen tener muchas bondades para gozar de una justa, rápida y eficiente impartición de justicia. Con este nuevo corpus iuris adjetivo se evitará que las cárceles sigan poblándose de presuntos delincuentes que esperan años para ser procesados y sentenciados: ora como inocentes, ora como culpables. Sin duda, los establecimientos penales deben ser para los segundos.
Empero, el Gobierno está empeñado en fortalecer la economía nacional, blindar al país lo más que se pueda, con el fin de evitar que la crisis económica internacional no golpee fuerte. En este camino está el proceso de gasificación, en que los peruanos debemos tomar conciencia de consumir gas natural para la industria y el transporte. De ahí la prioridad concedida a la construcción de los gasoductos, tanto el andino del Sur como el del Norte, que va a Chimbote. En este mismo contexto va el constante incremento de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que ascienden a 35 mil millones de dólares. Jamás el Estado peruano ha tenido tal cantidad de reservas. Es, pues, el mejor seguro al constante incremento del precio de petróleo, estimado a 200 dólares por barril.
También, el dignatario subrayó el aumento de la producción nacional de 97 mil millones de nuevos soles en 2006 a 135 mil millones de nuevos soles en 2008, proyectando que para 2011 llegaría a 145 mil millones. Un hecho que manifestó satisfacerle fue la confianza puesta en el Perú por parte del sector privado, al cual le solicitó que hasta 2011 invirtiera 100 mil millones de nuevos soles; empero, a 2008 los inversiones nacionales han llegado a 56 mil millones, habiendo proyectos que superarán lo requerido en beneficio del país y de todos los peruanos, habida cuenta de que ello ha hecho crecer considerablemente el empleo citadino. Y ello, en consecuencia, ha incrementado la demanda y consumo externo, siendo parte del problema inflacionario que ahora nuestra economía registra.
Las exportaciones además han crecido en 17% y a diciembre de 2008 llegarán a 20%. Estamos exportando productos por un monto de 34 mil millones de dólares, por eso es que hay más empresas, más importación de máquinas, insumos, etcétera. En suma, todo ello ha hecho posible que la pobreza se reduzca en 5% en este año, porque, sin duda alguna, ha habido mas inclusión, 4 mil centros poblados han sido unidos por carreteras, para finales de año el Gobierno habrá alfabetizado un millón de personas, que ahora no tienen de que avergonzarse y más bien sentirse más peruanos. Y muchas cosas más que son imposibles de resumir, sintetizar en unos cuantos párrafos.
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