CONOCIMIENTOS. JÓVENES Y ADULTOS SE CAPACITAN EN DIVERSOS TALLERES
Aprendizaje productivo
Gobierno Regional
de Lima Metropolitana ejecuta programa
Ocho mil personas
se beneficiaron en zonas periféricas capitalinas
Percy Buendía Quijandría
pbuendia@editoraperu.com.pe
Para Zoraida Navarro (52), participar en el curso de panadería y pastelería que forma parte de un programa de capacitación del Gobierno Regional de Lima Metropolitana le deparó satisfacciones y ahorros.
Ella, al aprender a preparar queques y empanadas se abasteció en su bodega de San Juan de Miraflores y así ya no tuvo necesidad de recurrir a los proveedores que venían a ofrecerles productos de diversas marcas. Al fin y al cabo, el sabor casero no se compara.
“Estas clases me han levantado la autoestima. Ahora soy feliz con lo que hago e, incluso, me falta tiempo para trabajar”, expresa Zoraida, madre de un hijo de 20 años y de una niña de 10 años.
El de esta ama de casa es uno de los tantos casos de las más de ocho mil personas que se han beneficiado, desde abril de 2007, con los cursos pertenecientes al programa Fortalecimiento de Talleres para la Formación de Oficios a Jóvenes de los Distritos de Lima Norte, Lima Sur y Lima Este.
Los participantes aprenden panadería, pastelería, costura, gastronomía, cocina novoandina, chocolatería, bijouteria, cerámica, cosmetología, crianza de cuyes, ensamblaje de computadoras, computación, mecánica automotriz y gestión empresarial. Salen también como horneros y parrilleros.
Así, muchos de los egresados han creado pequeñas y microempresas, generan su propio empleo y posibilitan el bienestar de su núcleo familiar y el desarrollo económico de su comunidad.
Ubicación
Pero, ¿dónde se encuentran estos módulos de capacitación? Están ubicados en los distritos de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, Ate, San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Carabayllo, Los Olivos, Puente Piedra y Ancón.
Algunos de los cursos son gratuitos, mientras que otros son los denominados autosostenibles, en los que los participantes aportan una pequeña cuota para la compra de materiales.
La duración puede variar de acuerdo con el oficio que quieran aprender los interesados. Pero en todos, no pueden estar ausentes las ganas de aprender. El resto depende de cada uno.
Historias verdaderas
Para María Jiménez, el curso de chocolatería le cambió la vida porque, ahora, gracias a la venta de sus productos puede mantener a su familia. “Escuché el perifoneo y vine (al módulo de San Juan de Miraflores) para matricular a mi nieta, los promotores me animaron y me matriculé; ahora vendo dulces y chocolates en la puerta de mi casa. Con eso ayudo con el diario de mi casa”.
Así como María, Ulises Fiestas se matriculó en el curso de panadería (módulo de Los Olivos), pero cierto día no vino a clase. Consultado por su inasistencia contó, entre lágrimas, que no fue porque no tenía dinero para los insumos.
Enterados del caso, sus propios compañeros de clase compartieron sus insumos con Ulises. Ahora él vende panes y bizcochos en una tienda de su barrio. “Los preparo en la cocina de mi casa (los bizcochos), ahora le presto plata a mi papá y le he dicho que seré empresario”.
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