Alejandro Zambra, escritor y crítico literario
"La tradición poética del Perú y Chile
es muy fértil"
Poeta chileno presentó en la FIL su primera novela, Bonsái
Es uno de los escritores más interesantes
de su generación
José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe
Él enciende el cigarrillo para que las bocanadas de humo acompañen la conversación. Él, Alejandro Zambra, me dice que es su primera vez en Lima. Antes fue sólo un pasajero en tránsito por el aeropuerto Jorge Chávez.
El escritor chileno vino para la Feria Internacional del Libro, donde opinó sobre la relación entre literatura y periodismo, y de paso presentó su primera novela, Bonsái (Anagrama, 2007).
¿Tuviste temor de cómo te recibirían en Lima? “Claro, pero para mí es un temor constante a propósito de todo”, responde con ironía, zambulléndose en otro cigarro.
Durante tres años, Zambra escribió para un diario santiaguino crítica literaria. Lo hacía semanalmente. “Fue un trabajo cansador, difícil, sobre todo porque trataba de hacerlo más o menos bien”.
Su lucha personal –explica– era ir en contra de quienes escriben en las páginas de cultura con la arrogancia del sabelotodo. Ahora, escribe sólo de vez en cuando, mientras prepara su próximo trabajo literario y dicta clases en una universidad de su país.
Aunque en Chile no circulan mucho los libros de este lado de la frontera, al escritor le gusta mucho la literatura peruana. “En especial me llama la atención de Vallejo a los poetas más recientes”.
Lee con mucha atención a Luis Hernández. A Carlos Germán Belli. A Antonio Cisneros, que vio en el palacio de La Moneda recitando. Y recitó como lo haría el rolling stone Keith Richards, si en vez de guitarrista fuese poeta.
“La tradición de la poesía en Chile y el Perú es enormemente fértil –opina, mezclándose sus palabras con el humo de los cigarrillos–, y su evolución es subterránea: una literatura de pequeños públicos, que le hace cosas a la lengua y a la sociedad, con múltiples efectos en el largo plazo”.
La generación de Zambra, quien en setiembre cumplirá 33, creció en la época de la dictadura de Augusto Pinochet. “Nuestro primer mundo era muy difícil distinguir el silencio del silenciamiento”, resume.
Luego, en los años noventa, en Chile sólo se dio un análisis muy rápido de los procesos históricos recientes. “Había mucho dinero y la gente se puso un poco ‘huevona’”. “Ahora hay lucidez y nos damos cuenta de que los noventa también fueron bastante grises”. Y para eso está la poesía, para que la sociedad se mire como frente a un espejo.
Zambra también ha venido para presentar su primer trabajo narrativo, Bonsái, una novela “rara y muy cortita”, de 30 hojas, que un par de editores rechazaron, otros sugirieron un capítulo más, y alguien le dijo que en realidad era un libro-reto sólo para el diseño gráfico. Bah, él sólo quería un bonsái, que ha resultado interesante.
Me cuenta que acaba de terminar Borradores, un poema largo que no sabe si lo publicará, y escribe algo en prosa.
Y sigue mucho el fenómeno de los blogs, aunque no quiere hacer uno. “Me interesan mucho los blogs honestos, con una necesidad periodística muy clara, que hablan de libros y discos sin presiones ni rigiéndose a lo que acaba de salir”.
También le gusta leer la crónica periodística latinoamericana porque es un periodismo que trata de despegarse de los cánones. Entonces apaga el último cigarrillo. Entonces acaba la conversación.
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