RECONSTRUCCIÓN. A UN AÑO DEL SISMO QUE asolÓ EL SUR, LOS PROTAGONISTAS DE LA TRAGEDIA SALEN ADELANTE
Dos historias de esperanza
Esposos Chapillequén
reconstruyen su entorno
en Pisco con el Bono 6000
Rafael Moquillaza
cumplirá 1 año tras nacer en medio de las réplicas
José Vadillo Vila, desde Pisco
[1] ¡Sálvate tú!
Muchas veces, desde que era así de chiquita –pone la mano a la altura de su rodilla– se había salido el mar. A veces tapaba todo hasta el medio metro de altura, pero nunca señor fue todo tan oscuro y el mar vino con tanta fuerza como esa vez.
Irma Díaz de Chapillequén no borrará el 15 de agosto del año pasado, “esa vez”. Sus 77 años los ha vivido aquí, en el distrito de San Andrés, en una casa de 200 años que heredó de su bisabuelo y que queda a una cuadra del mar. Pero nunca fue como esa noche y nunca la olvidará.
Sólo estaban ella, atendiendo la tiendecita en la esquina de la casa, frente a la plaza principal de San Andrés, el distrito pisqueño de pescadores, y en su silla de ruedas el esposo, Antonio José Chapillequén, entonces de 82 años, cuando la tierra empezó a moverse y el mar se salió como un telón negro que se cierra y borra todo de un solo manotazo.
El mar se metió sin invitación, destruyó todas las cosas, y en segundos les llegó al hombro. “¡Sálvate tú!”, le ordenaba Antonio José, que ya llevaba dos años de invidente y parapléjico. Un único vecino que se acordó de ellos le gritó, “Prima, venga, sálvese”. Pero ella no quería. ¡Antonio, si esta es la hora, los dos nos vamos!, repetía, y se quedó ayudando a sobrevivir a este piurano que había llegado hasta aquí hace medio siglo para desposarla.
Todo era oscuro esa noche. A lo lejos sólo algunos gritos desesperados; nadie se acordaba de los dos viejitos de la esquina. Cuando fue amaneciendo y la pesadilla tomó más forma. Los esposos se dieron con la ingrata sorpresa de que gran parte de esa casa histórica de paredes de adobe y techo alto era sólo parte de sus recuerdos.
Los Chapillequén se mudaron por medio año a la casa de uno de sus dos hijos, que vive a unas cuadras de ahí; el otro hijo trabaja en Arequipa. La pareja recibió un certificado de damnificado, y cuando se hizo la primera entrega de la tarjeta del Bono 6000 en Pisco fueron los primeros en recibirla.
El dinero del bono, cuenta la señora Irma, sólo les sirvió para construir las paredes de cemento del perímetro, porque entonces los materiales de construcción empezaron a subir. Todavía falta construir el techo.
Pero dentro tienen un módulo prefabricado que les entregó personalmente Hernán Garrido-Lecca cuando era ministro de Vivienda.
Hoy, los Chapillequén siguen en ese mismo terreno que conoce tanto de su amor. La señora no sabe si en algún momento volverá a poner esa tiendita que les ayudaba a tener algo adicional al magro sueldo de jubilado que recibe su esposo. Lo que sí sabe es que no se arrepiente de haberse quedado esa noche al lado de Antonio. El hombre que eligió para seguir en las buenas y en las malas, y al que ama todavía.
[2] Vida entre la muerte...
Mientras todo era muerte alrededor, un llanto lleno de vida saltó desde el medio de la plaza de Pisco, donde se había instalado el Hospital Perú, de Essalud, y llevó una noticia de esperanza en medio de tanta tragedia.
Erica Gutiérrez (23) todavía no tenía el nombre de la criatura porque esperaba el nacimiento de su primer hijo recién para fines de agosto, pero a las 19.25 horas del 17 de agosto pasado, a sólo dos días del terremoto, Rafael Jesús Moquillaza Gutiérrez ya quiso conocer de una vez el mundo. Sería el primer niño que nacería en Pisco, tras el sismo. Y sus padrinos serían la ministra Susana Pinilla y el presidente de Essalud, Fernando Barrios.
Ella había llevado sin problemas los controles de su embarazo en Essalud. Recuerda que el día del sismo estaba de visita en la casa de su mamá y pese al susto, no tuvo ningún síntoma. Pero que al día siguiente, el 16, en medio de las réplicas, empezó a tener molestias. El niño venía en camino y fueron al Hospital Perú.
Jesús Moquillaza, el padre de Rafael, recuerda que tras el nacimiento fueron casi dos semanas que su esposa, su hijito y él estuvieron en ese hospital ambulatorio, siempre rodeados de periodistas. Casi todos utilizaban protectores, porque la ciudad seguía en medio de escombros y el mortuorio para los cuerpos de las víctimas quedaba muy cerca.
Rafael Jesús cumplirá este domingo su primer cumpleaños. El martes 12, después de casi un año, volvió a ver a su madrina, la ministra Susana Pinilla. Ella llegó hasta esta casa del barrio popular de Provivienda Las Américas para visitar a su ahijado.
El padre es un miloficios de 23 años de edad, que a veces logra empleos temporales y Erica no tiene trabajo. Cuentan que la comadre, Susana Pinilla, ha prometido interceder para que esta familia tenga finalmente su propia casa. Será el mejor regalo de cumpleaños para Rafael.
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