andrés baiz. director colombiano
Thriller latino
Cine norteamericano lo influye más que
el de América Latina
En su país están
aburridos de filmes sobre narcotráfico y terrorismo
Ernesto Carlín Gereda
ecarlin@editoraperu.com.pe
El director colombiano Andrés Baiz ha debutado en los largometrajes con Satanás. Tres historias de personajes desesperados que se cruzan en una ciudad de su país. Basada en una novela que se inspiró en hechos reales, esta cinta compite en el 12° Festival de Cine de Lima.
Satanás me recuerda más a películas estadounidenses como El exorcista antes que al cine latinoamericano.
–Tengo una formación norteamericana. Quería hacer una película más convencional a la hora de narrar. Sin embargo, toco temas tabúes. Su contenido es más transgresor. El exorcista no fue la referencia directa que tenía en mente. Sí tengo una influencia norteamericana, pero más clásica, no contemporánea. Películas de los cuarenta o cincuenta. Hay gente que relaciona Satanás con Taxi Driver. Indudablemente, el protagonista tiene ciertos ingredientes. Quería contrarrestar el contenido fuerte con una estética muy limpia.
Me parece que los guiños a lo sobrenatural suman más que restan al filme...
–Sí, le dan atmósfera a la película. Crean tensión y atrapan al espectador. Sin embargo, de las tres historias que narro allí, la que menos me gusta es la del sacerdote (que enfrenta un caso de aparente posesión). A las otras dos le tengo un mayor aprecio. Creo que tienen muchos lugares comunes. No obstante, ejercen cierta fascinación al público.
Sin embargo, la historia que encajaba menos para mí era la de la chica que trabajaba de señuelo de unos ladrones...
–Tal vez porque ella es víctima de las circunstancias, mientras que las otras dos historias son más internas. Pero sí te pones a pensar en la pregunta si nacemos o nos hacemos.
¿Habrá sido muy difícil reducir una novela con varias historias paralelas a solo tres?
–Sí. Había una historia de un pintor hasta en la cuarta versión del guión, pero que no filmé. Lo único que eliminé cuando empecé a hacer el guión era que el mal viene de adentro, no de afuera; lo cual quería revertir de la novela. Pero el resto fue muy fiel al libro. Fue bastante complicado cambiar diálogos por acciones, entre otras cosas.
¿Fue a propósito tratar el tema del bien y el mal en Colombia, prescindiendo de temas como narcotráfico o terrorismo?
–Fue una decisión consciente. No quería tratar esa problemática, sino algo más global. En Colombia, la gente está un poco cansada de que sus películas solo traten sobre narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo, el sicariato. Es un primer intento de una película seria que se aleja de esos asuntos.
¿Sus próximos proyectos se alejarán de dichos problemas por temas más personales?
–Sí, lo prefiero. Creo que todo cine es político de alguna manera. Pero no me interesa como director abordar esas temáticas. De pronto, porque lo vivo día a día. Y aunque sí me parece importante que existan ese tipo de películas que den cuenta de la historia del país, como cineasta me interesa contar buenas historias.
¿Considera que es un lastre del cine latinoamericano cierto apego por la descripción costumbrista?
–Sí. Las comedias costumbristas son las que más han permanecido en cada país. El humor es lo más difícil de trasladar y se quedan un poco en eso. La mayoría de las películas en Colombia son comedias o tratan los temas que hemos mencionado antes. No tienen mucha trascendencia porque no están bien hechas y porque la temática se queda tibia. Cuando se hacen películas para vender el país o irse, fracasan, porque se filman por las razones equivocadas. |