Pobreza y exclusión
Todas las políticas y medidas adoptadas por el gobierno del Presidente de la República, Alan García Pérez, han estado, están y estarán encaminadas a una franca y frontal lucha contra la pobreza, extrema pobreza y exclusión social. En este sentido, la reestructuración de los programas sociales que se implementaron a fines de 2006 se avocó a este importante objetivo. Para lograr este propósito, García se propuso convertir al Perú en el primer país receptor de inversiones internacionales otorgándoles estabilidad política y seguridad jurídica, lo cual no se concreta sólo mediante la ley, sino, fundamentalmente, con la actitud, el comportamiento y el trato que se le debe brindar al inversionista. Estaba y sigue convencido que el único camino para el crecimiento económico y desarrollo social es la inversión, atraer y lograr grandes inversiones.
Es más, en este contexto, el Jefe del Estado propició que tanto los inversionistas nacionales como los extranjeros asuman una responsabilidad social junto con sus capitales orientados a la explotación de los recursos naturales del país. En otras palabras, buscó que los hombres de empresa e inversión vean, sientan y experimenten en el Perú un Estado-Nación amigo que le abre su territorio y su corazón para compartir su riqueza y sentimientos en beneficio de ambos. No se puede negar que la economía nacional viene mejorando. Hay más de 35 mil millones de dólares en Reservas Internacionales Netas (RIN), exportamos más de 20 mil millones de dólares al año con una favorable balanza de pago, registramos un crecimiento sostenido superior al 8% y, en consecuencia, se han incrementado, de una u otra manera, los sueldos y salarios, así como ha aumentado la oferta de nuevas plazas de trabajo en la industria y el comercio.
Todo ello ha permitido disminuir la pobreza y extrema pobreza. Sin embargo, quizá, no en la cantidad deseada por el Gobierno, pero no podemos dejar de reconocer que el índice logrado proyecta que superará la disminución de ellas en el porcentaje ofrecido y señalado como meta en 2006. En efecto, de eso se trata, de focalizar todos los esfuerzos del Gobierno para reducir o, si es posible, eliminar la pobreza y la extrema pobreza, y, consecuentemente, la exclusión social que se incrementó considerablemente en los últimos lustros. Es una dura lucha que no obstante los obstáculos, tanto internos (oposición política) como externos (crisis económica internacional-inflación), creemos que será superada por el Gobierno en beneficio de todos los peruanos y del Perú.
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