OFICIOS. JÓVENES AREQUIPEÑOS APRENDEN CARPINTERÍA Y METALMECÁNICA
Protagonistas de sus historias
- Centro de educación técnica capacita a alumnos de zonas pobres
- Reciben formación técnico-productiva con enfoque de mercado
La experiencia de Alan Quispe Quispe, de 20 años, bien puede servir para explicar cómo funciona el sistema del Centro de Educación Técnico Productivo (Cetpro) de Arequipa, cuyo trabajo no termina en capacitar a un joven, sino en asegurar su inserción en el mercado laboral.
Alan ingresó en el Cetpro cuando tenía 16 años de edad y la extrema pobreza en la que vivía como única carta de presentación. Hace dos años, egresó como técnico en carpintería y actualmente trabaja en la empresa Tableros Peruanos Maderba S.A., organización líder en el rubro dentro del mercado nacional.
Sus ingresos actuales le permiten darle a la familia la calidad de vida y comodidades que hace algunos años él no tuvo. Por ejemplo, que Lenon, su hermano menor, quien actualmente estudia también en el Cetpro, que impulsa la ONG Solaris, se movilice en bicicleta, cuando hace algunos años los bolsillos de Alan no le daban otra opción que ir a este mismo lugar a pie, todos los días.
“Lo más importante que ha desarrollado es el emprendimiento, está ahorrando y comprando máquinas para implementar su propio taller, es por ese motivo que su hermano también estudia en el Cetpro. Continuamente nos consulta sobre marcas, precios y lugares de venta, sabemos que con ese espíritu pronto nos estará solicitando egresados para que trabajen en su futuro taller”, asegura el director de la institución, César Puma Medina.
En otro momento, cuenta con nostalgia que cuando Alan estudiaba “a veces ni siquiera tenía para comer una vez al día”. Hasta la fecha son aproximadamente 800 alumnos egresados del Cetpro, desde que se fundó, allá por 1995. “Casos como el de Alan abundan”, agrega.
Futuro
El Cetpro ofrece 60 vacantes cada semestre: 30 cupos para construcciones metálicas y otras 30 para carpintería y ebanistería. La prioridad para el ingreso la tienen los jóvenes en situación de pobreza y extrema pobreza. La edad mínima para ser admitido es de 14 años.
Para el ingreso, y durante los dos años que dura toda la carrera, los alumnos realizan el pago único de 30 nuevos soles, que se destina a los trámites administrativos en la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL).
En contraparte, la inversión anual que se realiza por cada uno de ellos bordea los dos mil 500 dólares. Cuentan, además, con un seguro contra accidentes, así como con vestuario especial y ropa de trabajo.
La formación en cualquiera de las especialidades dura dos años, divididos en cuatros semestres académicos de mil horas prácticas cada uno. Las clases se realizan cuatro veces por semana en los talleres y un día en las aulas (clases teóricas).
La formación básica se realiza durante el primer semestre. En los tres restantes se efectúa lo que se conoce como formación específica, que está dividida en tres niveles: Actualizado, Perfeccionamiento I y Perfeccionamiento II.
Después de cada nivel, el estudiante recibe un título a nombre de la Nación. Al culminar el nivel básico, egresan con título de auxiliar, cuando concluyen el nivel intermedio se les entrega el título de técnico auxiliar y al terminar el nivel avanzado, es decir, al concluir toda la carrera, se les otorga el título de técnico medio.
Modelo
Según explican los propios alumnos, el modelo pedagógico utilizado en el Cetpro es el llamado learning by doing, que en español significa “aprender haciendo”.
El taller es uno de los mejor implementados de la región sur, pues posee equipos con tecnología de punta. Cuentan con más de 60 máquinas, entre cepilladoras, esmeriles, tornos de madera, soldadoras y otras, por un valor calculado de un millón de dólares.
El área total que ocupa el Centro de Educación Técnico Productivo Solaris es de seis mil 400 metros cuadrados, en las cuales se encuentran los talleres, aulas, vestuarios, así como el patio de maniobras y otros ambientes.
En el lugar, los jóvenes reciben una formación técnico-productiva de calidad con enfoque de mercado. La formación y capacitación está a cargo de personal docente que posee amplia experiencia productiva y de metodologías de pedagogía técnica.
Entre ellos figuran dos ingenieros químicos, especialistas en producción de madera; un ingeniero industrial, un ingeniero mecánico, un ingeniero metalurgista, además de dos técnicos en carpintería y metalmecánica. (CHM/PBQ)
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