ORFEBRERÍA Y RIQUEZA. JOYAS GRIEGAS, SIGLOs XVII AL XIX
La magia en los detalles
Piezas históricas pertenecen a colección del museo Benakis de Atenas
Integran motivos florales, símbolos protectores y relativos a los ritos
Giancarlo Stagnaro
gstagnaro@editoraperu.com.pe
La historia moderna de Grecia, que abarca desde la caída de Constantinopla en 1453 hasta la independencia del dominio turco en 1830, es básicamente la historia de una ocupación. Atrás quedaron las gestas de dioses y hombres en la antigua polis y el predominio cultural helenístico que imperó en el Mediterráneo incluso con el imperio romano y el posterior régimen bizantino.
Sin embargo, todavía en esos años inciertos comenzó a configurarse la identidad griega contemporánea, alimentada por el peso de una herencia cultural milenaria pese a los vaivenes históricos. Enfrentados de cara a los incipientes procesos de la modernidad, los griegos debieron articular las diversas influencias culturales que florecieron en su territorio. Precisamente, la joyería y la orfebrería fueron dos manifestaciones artísticas que tomaron elementos de una u otra tradición, tanto de Oriente como de Occidente. Como una categórica demostración de destreza de los artesanos griegos, en el Icpna de Miraflores se exhibe la exposición Joyas griegas, siglos XVII al XIX.
La representativa colección de joyería y orfebrería del renombrado museo Benakis de Atenas es una de las más representativas de Europa y ahora se exhibe en el Perú. Tras un año de arduo trabajo, Antigona Broussali, gestora de la exposición, indica que los antecedentes de esta joyería mediterránea se encuentran en la época bizantina (años 476-1453). “El uso de estas joyas continúa durante los años de la ocupación turca. La joyería bizantina se nutrió de una serie de influencias. Por ejemplo, el uso de perlas proviene principalmente de Venecia (Italia). Por lo general, se usaba la plata achaparrada y oro de bajo quilate. Muchos griegos se adornaban con joyas durante las ceremonias sociales y ritos litúrgicos, pero también significaba una manera de ahorrar en esos años”, sostiene Broussali. Por ello, la decoración de muchas de las joyas incorpora diversos motivos florales, símbolos protectores y relativos a los ritos o acciones sagradas. Esta variedad de temas y técnicas decorativas -hechas con mucha precisión y detalle en la filigrana- dan a las joyas un aire majestuoso, aunque sean elaboradas con materiales sencillos. Destacan, por ejemplo, un par de prendedores en los que se han insertado los detalles de unos barcos semejantes a carabelas (probable influencia veneciana) y una serie de pecheras y cinturones, con todos los aditamentos para las armas, en el caso de los varones. Como testimonio de una época, y para quienes admiran la profusión en los detalles y formas, Joyas griegas del siglo XVII y XIX resulta imperdible, sobre todo si dicha exposición se realiza en un país como el nuestro, que cuenta también con un inmejorable legado en el tratamiento de los metales preciosos.
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