Nuevo contrato social
La política del Gabinete Ministerial se sustentaría en el nuevo contrato social que ha planteado su jefe, Yehude Simon Munaro, en la 46a edición de la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE 2008). Este parte de la necesidad de que el Perú requiere insoslayablemente seguir creciendo económicamente para garantizar el progreso y desarrollo nacionales. Esto es, llamar y acoger la mayor cantidad de inversiones tanto nacionales como extranjeras, con la finalidad de que haya más recursos financieros que permitan luchar frontalmente contra la pobreza y la extrema pobreza. En otras palabras, materializar con hechos concretos el crecimiento económico en beneficio de los más necesitados y excluidos de nuestra triste realidad social, con más y mejores servicios públicos de salud, educación, agua potable y desagüe, electricidad, seguridad y paz social, etcétera. Dar, en suma, rostro humano a la próspera macroeconomía nacional.
No podía ser de otra manera porque Simon es un humanista convicto y confeso. Profesa la ideología democrática más excelsa. Ella es, elevar y reconocer la superioridad del ser humano como fin en sí mismo. Filosofía kantiana acogida con beneplácito por la fe cristiana como el más profundo reconocimiento a la existencia del hombre sobre la faz de la Tierra. En consecuencia, trasluce su más pura y buena intención de hacer las cosas bien para beneficio de todos los peruanos sin excepción y, en definitiva, el gran ganador de su política será el pueblo, es decir, el Estado-nación. De ahí la importancia del apoyo que le prestemos porque el reto es de todos, no solo del presidente del Consejo de Ministros, ni del Gabinete en conjunto ni del Gobierno en particular.
Palabras más, palabras menos, la política general del Gabinete Simon se centra en los siguientes pilares fundamentales, entre otros: 1) Lucha a muerte contra la corrupción y fortalecimiento de la transparencia; 2) Mantenimiento del crecimiento económico y protección social frente a la crisis financiera internacional, incrementando los puestos de trabajo, continuando con la inversión pública en infraestructura y estimulando el apoyo del sector privado; 3) Profesionalización de los funcionarios del Estado, establecimiento de la gerencia del mando medio y aceleración de la reforma estructural de la administración para subsanar los errores cometidos; 4) Profundización de la descentralización haciéndola irreversible; 5) Imperio de la ley (respeto del orden público de paje a rey) para consolidar la tranquilidad, la paz y la seguridad pública, sancionando drástica y ejemplarmente a todo quien viole el orden jurídico; etcétera.
En estos objetivos está presente la responsabilidad compartida de cada uno y de todos los peruanos. Debemos, para ello, mostrar nuestra buena intención, nuestro sentido común, nuestra fe en la democracia y recuperar los valores de honestidad, verdad, sinceridad y solidaridad para que sea viable el nuevo contrato social. Podemos coincidir en que no se nos pide nada más allá de lo razonable y patriótico, y todos los peruanos estamos en condiciones de otorgarlo si realmente queremos gozar de un presente y futuro mejores. Ojalá no desperdiciemos esta nueva oportunidad y seamos lo suficientemente valientes y corajudos para alejarnos de quienes quieren una patria empobrecida como consecuencia de los absurdos reclamos y violentos enfrentamientos.
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