VISIÓN. ALUMNOS DEMUESTRAN CREATIVIDAD Y ESTRATEGIA PARA LOS NEGOCIOS
Escolares
emprendedores
Curso de gerencia empresarial da buenos frutos entre estudiantes
Saben lo que es ahorro e inversión, también lo bueno del trabajo grupal
Rosa Galván Gómez
Una nueva generación de adolescentes emprendedores. Ya no son los hijitos de mamá que siguen pidiendo una propina, ni los muchachitos que piensan en qué gastar los soles que les dio papá para el recreo. Ahora saben lo importante que es ahorrar y no malgastar el dinero, y lo placentero que es invertir y multiplicar el capital inicial.
“Cada uno puso diez nuevos soles para preparar chocotejas y café capuchino, tuvimos nuestros altibajos porque no nos salía como queríamos, pero finalmente resultó. Recuperamos el capital y ahora tenemos un atractivo margen de ganancias de 300 nuevos soles en un mes”, refiere Jessica Soto, una de los ocho integrantes del grupo Kaffecamod, logo de café-moda que como explica significa “un poco de tu estilo con una tasa de café”.
El curso de gerencia empresarial, que es parte de la currícula escolar como lo es lógico matemática y comunicación integral (lenguaje) en el colegio Pamer, es una experiencia que en dos años está dando sus frutos.
Por segundo año consecutivo, los estudiantes del cuarto año de secundaria aprenden en seis meses todo el proceso teórico de un negocio, en los cuatro restantes ponen en práctica todas sus estrategias de marketing.
En noviembre, el colegio expone los mejores trabajos, en una singular exhibición dirigida al público en general, denominada Expopamer 2008.
Inicios
Roxana Ramos, la profesora del novedoso curso, confiesa que al comienzo es complicado porque los adolescentes no están vinculados a términos como producto, mercado, plaza, marketing, precio y promoción. “Pero cuando se les dice cuánto podrían ganar invirtiendo lo que tienen en la mochila, comienzan a tomar atención y a gustarles.”
Explica que una vez motivados, vuelan en su creatividad. “Son muy imaginativos, muy ingeniosos”, opina. Los escolares deben definir un producto comercial, rentable y necesario (crear la necesidad). La primera interrogante que deben definir es si prefieren algo de comer o de mejorar su arreglo personal.
La otra respuesta que deben resolver es ¿qué tan rápido pueden recuperar su capital (buscar la necesidad) con ese producto? y precisar la línea de producción: aretes, pulseras o adornos para celulares, en el caso de bijutería. Las que preparan chocotejas deberán tener en cuenta la estación de invierno para su rentabilidad.
“Como cualquier tarea de trabajo grupal, los estudiantes deben averiguar cómo bajan costos, dónde encuentran mejores precios de los materiales y equipos”, lo que los prepara para una nueva etapa de vida donde tienen que salir más allá del ambiente escolar.
“En todo el proceso también aprenden a consolidarse en grupo, a compartir, a ser más independientes y más despiertos”, expresa la profesora quien suma en su tarea la de sicóloga profesional.
Empresarias
Stefani Reyes, compañera de grupo de Jessica, nos cuenta que aprendió a manejar la batidora de su mamá para preparar el capuchino; Brenda Ricse se quemó una vez al servirlo y Sheila Nahui perdió varias chocotejas porque no supo envolverlas bien. “Aprendimos también a dosificar nuestro tiempo para cumplir nuestras tareas cotidianas del colegio y de casa.”
“Hicimos un estudio de mercado para el relleno de la chocoteja, la mayoría prefirió pasas y pecanas”, cuenta con una amplia sonrisa de oreja a oreja. Toda una empresaria.
Claudia Suazo, Fabricio Paredes y Rita Aldoradín, por su parte prefirieron la bijutería. En el stand “4 US”, que para ellos significa “para ustedes”, ofrecieron pulseras, collares y adornos para celulares. En este último, donde arman los nombres de sus clientes, tuvieron gran demanda: más de 25 en menos de cuatro horas (a tres nuevos soles cada uno).
“La idea surgió porque compré algo parecido, pero se me rompió al día siguiente. Nosotros dijimos por qué no hacer uno de calidad, fuerte, y decidimos utilizar hilo de nylon”, comenta Claudia al señalar que es un oficio que aprendieron de una amiga y que ahora les servirá para ganarse “alguito”. Agrega que “también es una manera de distracción productiva”.
De todo
En la exposición los escolares emprendedores presentaron, almohadas bordadas con bolsillo, collares, pulseras, dulces, tortas, sándwiches (combos), llaveritos, monederos, bolsos, etcétera, hasta bromas (caramelos rellenos con ajos y cigarrillos picantes a 30 y 50 céntimos). “Gusta mucho en las reuniones de amigos”, sostiene Diego Flores (14).
Renzo Villarreal y Mario Vargas prefirieron el negocio de los desinfectantes. Fácil de preparar y bien concentrado dan un rico aroma, cuentan ellos. Lo aprendieron en el curso de química. Por cada 35 nuevos soles recuperan 50.
Pero como el negocio no sólo es el producto, los escolares fueron muy creativos para presentar sus logos (“Dolce”, “N-sueño” (de ensueño), “Dolci Riccer”, “Artilugios”, “Danmak”,...) y vestirse para atender al público: con narices rojas, gorritos, etcétera.
Katty Tejada, directora del colegio y coordinadora general de la exposición, sostiene que impulsar la autogestión es uno de los objetivos. “Tenemos tres grupos del año pasado que hay formado su microempresa”, comenta.
Si bien en el concurso tres se llevaron los trofeos, en la práctica todos –los mil escolares del plantel– resultaron ganadores. Todos tienen una nueva visión empresarial, de negocio, lo que equivale a salir adelante.
“Ahora que el Estado impulsa y da apoyo a las microempresas ellos tienen una oportunidad para forjarse en la vida, esa formación no se lo quita nadie”, enfatiza Tejada.
Datos
En el 2º Expopamer 2008 participaron los 25 mejores negocios creativos, en cada negocio trabajó un promedio de 4 a 8 escolares.
La mayoría de los participantes coincidió en que sus ganancias serán divididas en dos partes: para su promoción escolar (2009) y la otra para seguir reinvirtiendo el dinero.
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