Saludable rectificación
Después de diversas críticas sobre las negociaciones bilaterales que han tenido el Perú y Colombia para alcanzar un tratado de libre comercio (TLC) o de asociación comercial con la Unión Europea (UE), el Gobierno boliviano ha optado por una actitud más flexible. El viceministro de Comercio Exterior, Pablo Guzmán, aceptó el derecho soberano de los países andinos para obtener dichos acuerdos en forma bilateral.
Esta declaración significa una saludable rectificación de sus cerradas posiciones sobre las naciones que desean impulsar su comercio. Como se sabe, el gobierno de Evo Morales ha tenido siempre una posición crítica sobre los TLC y privilegia lo que él llama “los comercios entre los pueblos”. Además, Bolivia es parte de Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas), que sostiene una posición confrontacional con los principales países occidentales.
La razón del cambio de perspectiva parece ser la evolución de la posición de Ecuador en la negociación con la UE. En un inicio, el Gobierno ecuatoriano se mantuvo al margen de los tratos con los países del Viejo Continente. Pero, en la última semana, el canciller ecuatoriano, Fander Falconí, manifestó en Bruselas su interés por lograr también un acuerdo que denomina “tratado de comercio para el desarrollo.”
Despejados los roces políticos que generaron las mencionadas negociaciones bilaterales, todavía queda el problema de definir el rumbo que deberá tomar la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
En la próxima reunión de delegados presidenciales, que se realizará el 12 de febrero en Quito, se deberá discutir si es pertinente establecer una norma interna para que no suceda otros impasses cuando uno de sus miembros apueste por negociaciones comerciales bilaterales. También se tratará el problema del incremento de aranceles planteado por Ecuador para defender la balanza comercial internacional ante la baja del precio del petróleo, el banano y las remesas internacionales. Pero, un punto más importante de la agenda que la CAN debe resolver es el rumbo que seguirá en los próximos años.
Una de las mayores críticas compartidas es que la CAN ha colocado al comercio como el centro de la agenda de la integración. Si bien el comercio desempeña un papel importante, no hay que dejar de lado el papel que cumple la integración en otras áreas.
Un ejemplo es el medio ambiente. El retroceso glacial y la disminución de la disponibilidad de agua impulsan a los países andinos a disponer de una agenda común para enfrentar esta amenaza. Se requiere, además, continuar fomentando el crecimiento social, la seguridad alimentaria, el desarrollo regional y la integración física, etcétera.
En conclusión, la decisión del Gobierno boliviano ayuda a reducir tensiones y nos invita a discutir acerca de la amplia agenda de integración que la CAN tiene que cumplir. Los gobiernos andinos –sin exclusión alguna– deben enfrentar en forma inmediata. Así lo reclaman nuestros pueblos.
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