LITERATO DE ALTAS CUMBRES Y FERVOROSO PATRIOTA
Recordando a Valdelomar
“Fue bueno y tuvo talento”. Clemente Palma, hijo del tradicionista don Ricardo Palma, lamentó así la muerte de Abraham Valdelomar, el controvertido escritor que había adoptado el seudónimo de “Conde de Lemos”, ocurrida el 3 de noviembre de hace 90 años.
Al elogiar su talento literario y ante la trágica muerte de quien fuera amigo y admirador de su padre, en un artículo publicado en la revista Variedades y reproducido en el libro Valdelomar, por él mismo, editado por Ricardo Silva Santisteban para el Fondo Editorial del Congreso de la República, Clemente Palma, dice: “Cuando la brutalidad del destino destruye así una fuerza intelectual... se siente uno inclinado a creer que la ironía y la insensatez son las supremas leyes que rigen la vida del universo”.
Ese aciago 3 de noviembre de 1919, cuando caer por una escalera de piedra le causó la muerte, Valdelomar se encontraba en un momento estelar de su vida, después de múltiples vicisitudes. Había vuelto a la actividad política y, elegido diputado por Ica, su tierra natal, se había trasladado a Ayacucho para participar en un congreso de autoridades regionales.
Su anterior paso por la política, de la mano del presidente Guillermo Billinghurst, lo había llevado a ejercer, por pocos meses, la dirección del Diario Oficial El Peruano y, posteriormente, a viajar a Roma con un cargo diplomático en la Embajada del Perú en Italia, que dejó abruptamente por el golpe de Estado dado por el coronel Óscar R. Benavides.
De regreso a la patria, se dedicó nuevamente a la labor periodística y literaria. Publicó el libro El Caballero Carmelo, en el que se reproducía el anteriormente premiado cuento, pequeño en extensión pero grande por su estilo y contenido y que es el que mayor renombre le ha dado.
Publicó asimismo la obra de carácter histórico La Mariscala, en homenaje a doña Francisca Zubiaga, la aguerrida y combativa esposa de don Agustín Gamarra, tres veces presidente del Perú, en turbulentas épocas de nuestra historia.
Posteriormente, una extensa gira por diversas ciudades del Perú dictando conferencias acerca de temas como la grandeza y las leyendas del imperio de los incas, los héroes republicanos, los monumentos nacionales, el futuro del país, la literatura universal y la vida, generalmente llena de privaciones de quienes, como él, se dedicaban al trabajo creativo, lo había consagrado como un intelectual de primer nivel y como un fervoroso patriota que quería días mejores para su patria.
“Las flores de la esperanza y la fe ya no crecen en esta desordenada y caprichosa agrupación de individuos que hemos convenido en seguir llamando Perú”, se había lamentado Valdelomar en alguna ocasión, y contra esa situación había emprendido una cruzada que congregaba multitudes.
Y quizá presintiendo su destino, había también escrito: “No temo a la muerte. Pongo mi vida a la fatalidad del suceso fortuito, al designio del azar... Buscar es vivir. Morir es encontrar...”
Celinda Barreto Flores
Periodista
y profesora universitaria
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