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INFANCIA E INCLUSIÓN
La gran oportunidad para el Perú
PAUL MARTIN REPRESENTANTE DE UNICEF EN EL PERÚ

EN DIVERSAS oportunidades hemos señalado que las políticas orientadas al desarrollo humano y social requieren de un enfoque intersectorial e intergubernamental.

El interés preferente en la primera infancia anunciada por el Presidente de la República, en presencia de las titulares de los ministerios de Educación, Salud, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y de la Inclusión Social, merece celebrarse.

El presidente Humala ha señalado que no es posible pensar en un país desarrollado si no se revierten los profundos niveles de desigualdad existentes entre los niños y niñas de los quintiles en situación de exclusión. 

La Convención sobre los Derechos del Niño subraya el derecho de la infancia a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. Y si bien los padres son los responsables de estimular el desarrollo de sus potencialidades, corresponde al Estado ayudarlos cuando así lo requieran. 

En un país como el Perú, donde la pobreza tiene rostro de niño o niña, y es mayoritariamente rural e indígena,  es el Estado –en sus tres niveles de gobierno– quien lidera el  proceso de acortar las brechas entre los niños de los diversos sectores sociales y estimula las posibilidades de desarrollo en los grupos menos favorecidos.

Corresponde a  la sociedad civil, las iglesias, la cooperación internacional y la empresa privada no mantenerse ajenas a este compromiso, y contribuir con las atribuciones que tiene el Estado. 

El Perú ha logrado importantes avances en relación con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Uno de los más saltantes es la reducción de la desnutrición crónica, que disminuyó de 28.5% a 18.1% en los últimos años. Destaca también la decisión del actual Gobierno por lograr una mayor cobertura y calidad de la educación inicial.

Los hallazgos de la neurociencia permiten afirmar 
–con evidencia científica– que el Perú está tomando la decisión  más acertada para responder integralmente a la primera infancia. 

Un niño que se desarrolla en un entorno adverso retrasa entre 90% y 100% su desarrollo cognitivo, emocional y su lenguaje. El maltrato infantil, el abandono, la pobreza y el bajo nivel educativo de  los cuidadores pueden hasta triplicar el riesgo de enfermedades crónicas que ese niño o niña sufra en el futuro.

Queda claro que el mensaje central de la Semana de la Inclusión Social es que la primera infancia requiere de mirar la nutrición, salud, educación y protección de manera integral.
La tarea es gigantesca. Requiere de una importante inversión social y los resultados no serán inmediatos. Por ello, es valiente la postura ética de  colocar a los niños y niñas menores de cinco años como el centro de la política social. El Perú va en esa dirección.



Publicado: 26/10/2013
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