Sábado, 1 de noviembre de 2014. Año de la Promoción de la Industria Responsable y del Compromiso Climático

Tipo de cambio: US$ Compra S/. 2.920 US$ Venta S/. 2.923
La huella de Gustavo Pons Musso
Ernesto Nava Carrión Médico del Hospital Loayza y docente universitario

Hoy se cumplen cinco años de la desaparición física del maestro Gustavo Pons Musso, uno de los peruanos más destacados del siglo XX.
Pese a su ausencia, él sigue viviendo en el pensamiento de la mayoría de peruanos, especialmente en el de quienes estudiamos con sus textos de historia del Perú, con los que logró consolidar los cimientos de la identidad nacional.
Lo conocí en la década de 1990, pues creí necesario recibir su orientación en el enfoque que debía dar a mis primeras publicaciones, percibiendo desde estos primeros encuentros a un ser humano que me brindó afecto y conocimientos. Esa primera impresión se repitió en las siguientes entrevistas, en las que no solo me proporcionó conocimientos relacionados con los temas que yo requería, sino también sobre otros puntos de carácter humanístico que  me enriquecieron y me permitieron apreciar que me encontraba frente a un gran maestro e historiador.
Don Gustavo nació en la Tacna cautiva el 12 de setiembre de 1916. Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. Su familia fue expulsada por las autoridades chilenas, motivo por el cual se trasladó a Lima, donde inició su etapa preuniversitaria en el colegio Salesiano y Guadalupe.
Ingresó a la Universidad Mayor de San Marcos, en la que se graduó de bachiller; luego, de doctor en letras en 1943 y en educación en 1947.
Tal vez su primera vocación fue ser maestro, pues toda su vida impartió conocimientos dentro y fuera del aula hasta el fin de sus días, por medio de clases, conferencias, publicaciones, consultorías y sus textos.
Fue profesor de aula en los colegios Dalton, San Andrés, Alfonso Ugarte, Leoncio Prado, Ricardo Bentín, Emilia R. de Nosiglia; en ellos ocupó también cargos administrativos.
Su vocación por la docencia  hizo que fundara en colegio San Julián en Barranco.
A nivel superior, fue catedrático en San Marcos, en la que asumió la cátedra de Historia de América, y  en la Universidad Católica, donde desarrolló la cátedra de Problemas pedagógicos peruanos.
Perteneció a numerosas instituciones, como la Sociedad Geográfica de Lima, Instituto Sanmartiniano, Sociedad Peruana de Historia, Sociedad Peruana de Pedagogía, Instituto Peruano Histórico-Militar, Colegio de Doctores en Educación, mediante las cuales nos brindó muchos conocimientos.
Sus investigaciones las plasmó en numerosas publicaciones, como Historia de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Marcos, Formación histórica del Perú y América, Educación para los jóvenes peruanos, Las fronteras del Perú.
En nuestra conversaciones, recuerdo que siempre recomendaba que todo peruano, en especial los políticos, deberían leer a Julio C. Tello, para entender mejor nuestra realidad étnico-cultural.
Fue autor de la iniciativa para que se modificara la primera estrofa de nuestro Himno Nacional.
Anticipándose en el tiempo, planteó a principios de la década de 1990 su preocupación respecto a los límites con Chile, en relación con los derechos peruanos en Arica que culminaron con la firma del acta de ejecución del Tratado de 1929, a lo que se sumó el problema marítimo cuyo diferendo se ventila hoy en La Haya. Honor y gloria para este gran peruano.


Publicado: 06/02/2013
Twittear Compartir en Facebook Enviar por email
Conozca nuestro suplementos: