Lunes, 22 de diciembre de 2014. Año de la Promoción de la Industria Responsable y del Compromiso Climático

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Los niños deben disfrutar de su infancia
Paul Martin Representante de Unicef en el Perú

Se espera que en pocas semanas 100 mil niñas y niños peruanos ingresen a la escuela inicial en todo el país.
En este nuevo año escolar –anunció  la ministra de Educación – existe el compromiso del Estado de garantizar que en las aulas del sector público y en las escuelas privadas, prime el derecho  de la infancia a  desarrollar plenamente  su potencial físico, cognitivo y emocional establecido en la Convención por los Derechos del Niño (CDN).

Las primeras medidas, en ese sentido, son la prohibición expresa de someter a los niños y niñas a exámenes de admisión para ingresar a la escuela inicial y la disposición de que los niños ingresen a los tres años de edad, no antes.
Los niños y niñas de hoy están viviendo en un país muy distinto al que le tocó vivir a sus padres. El crecimiento económico y la consecuente necesidad de estar cada vez mejor calificados para integrarse al mercado laboral, lleva a padres y madres a preocuparse por la formación académica de sus niños muy tempranamente. Lo hacen en el entendido de que están haciendo el mejor esfuerzo por el futuro de sus hijos.
Ocurre que en las escuelas privadas, que los padres consideran las más apropiadas, no están en capacidad de atender la creciente demanda, razón por la que decidieron aplicar evaluaciones de ingreso para el nivel inicial.
Este mecanismo ha generado que, a muy temprana edad, niños y niñas se vean presionados a adquirir conocimientos y habilidades que les permitan salir airosos de esa prueba. En ese afán se les enfrenta a situaciones de tensión que pueden ser nocivas para su desarrollo integral.
La primera infancia es la etapa de la vida en la que se produce alrededor del 80% de las conexiones neuronales. El Centro de  Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard ha demostrado que cuando los niños y niñas son sometidos a situaciones de estrés permanente, estas conexiones se inhiben.
Cuando a un chico se le presiona para que aprenda, se le está haciendo un flaco servicio a su desarrollo neuronal.
Por el contrario, cuando al niño se le permite explorar y descubrir el mundo a través del afecto de su familia, de sus juguetes y del encuentro con otros niños desarrolla más posibilidades de ser un adulto creativo, tolerante a la frustración, respetuoso, solidario y empático.
La prohibición de los exámenes de admisión y la sana advertencia sobre el daño que la sobreexigencia puede causar en la primera infancia, es una feliz iniciativa del Ministerio de Educación, en alianza con Empresarios por la Educación, el Grupo Impulsor de la Educación Inicial y Unicef.      
La estrategia Permiso para ser niño permitirá salvaguardar el derecho de todo niño pequeño a la educación, en un contexto en el que promueva la no discriminación y el desarrollo integral.
La iniciativa permitirá sensibilizar a los padres sobre la importancia de respetar el proceso de maduración y aprendizaje de sus hijos, y la necesidad de protegerlos de presiones académicas. 
La disposición de que el ingreso a la educación inicial se realice siempre que se tenga cumplido tres años de edad al 31 de marzo, es una muestra de respeto a los procesos de desarrollo de niños y niñas. Y así debería entenderse esta normativa.
Desde el campo educativo se están sentando las bases para hacer sostenible el desarrollo del país. Ahora falta que en las aulas y en las casas, docentes, padres y madres posibiliten a sus alumnos e hijos  ser niños, les permitan gozar de su niñez para que el futuro les depare grandes cosas.

"Cuando al niño se le permite explorar y descubrir el mundo a través del afecto de su familia, de sus juguetes y del encuentro con otros niños, desarrolla más posibilidades de ser un adulto creativo,  tolerante, respetuoso, solidario y 
empático."


Publicado: 11/02/2013
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