Sábado, 20 de diciembre de 2014. Año de la Promoción de la Industria Responsable y del Compromiso Climático

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FELIPE PINGLO Y SU GRAN LEGADO
Un peruano sin tiempo
Nuestra música. La inevitable pregunta de si nuestra canción costeña desaparecerá en el tiempo, es un tema de largos debates, donde los amantes de lo nuestro, presentan sus razones para defender su posición.
Manuel Acosta Ojeda Compositor

Las veces que se ha hablado sobre la muerte de la canción criolla (sobretodo referida al valse limeño) han sido varias, y sostenidas por personajes muy importantes, como Felipe Pinglo y César Santa Cruz.

Pero lo real, como lo decimos siempre: “No hay nada estático, todo está en continuo cambio”. Lo único eterno es el cambio. En un inicio la canción de los primeros barrios populares de Lima, valga decir: Malambo, Barrios Altos, Cuartel Primero, Monserrate, en el género valse, tenía como voz cantante al laúd, a veces en conjuntos o acompañado de mandolinas. Recordemos el caso de los cuartetos de laúdes y las estudiantinas.

Luego llegaría el inevitable cambio generacional y con él, aparecen las guitarras, primero como dúos y tríos y, después como protagonista. Esta época es compartida en menor escala con el piano. Sin hacer muecas el laúd y la mandolina viajan a la zona andina, donde se aclimataron a la perfección, como varios siglos antes lo hicieron el arpa y el violín. Pasarían muchos años para que el valse diera la bienvenida al cajón, como su fiel acompañante.

Pinglo perenne

Ahora nuestro viejo genero, soporta tantos instrumentos de percusión que a veces es trabajoso lograr escuchar el arreglo musical de la guitarra o el piano.

La repetida historia de la muerte del valse me hace recordar a una canción que dice: “Tantas veces me mataron, cuantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando y seguí cantando”, de la argentina Maria Elena Walch.

Pero hay problemas que debemos afrontar. Debe renovarse urgentemente el repertorio, con propuestas nuevas, tanto en música como en letra, donde se intente lucir la obra y no, apostar para que se venda y se compre fácil.

En pleno siglo XXI, seguimos cantando temas que grabaron Montes y Manrique en 1911 como el valse ‘Rebeca’. No basta solo con gritar ¡qué viva la canción criolla! Es necesario que a pesar del cambio en el ropaje y el marco de la foto, permanezca latente el mismo corazón, el viejo tundete.

Es por eso que pedimos las justas palmas para un peruano que transformó sin deformar y que no se le conoce ninguna canción aún que sea dedicada a su patria. Felipe Pinglo falleció en 1936, pero sus obras siguen siendo un reto. Su labor es un ejemplo.

Mi primera elegía

Augusto soberano

de la melancolía,

señor de la tristeza, monarca del dolor;

yo sé que se han unido vuestra musa y la mía

en los viejos acordes

de mi nueva canción…

Vuestra música supo

de salones dorados,

de alfombras silenciosas,

de espejos biselados

Supo de cuartos húmedos,

de rincones dantescos

donde la tisis prende

sus ansias temblorosas

Subió hasta los austeros

palacios principescos

y floreció en las almas

y palpitó en las rosas.

Vos, soberano Agusto

del ritmo y la armonía,

vos que a los cuatro vientos disteis el corazón.

Reconcentrad en una, vuestra musa y la mía,

para que yo termine lo que empezasteis vos.

(Valse con letra de Serafina Quintera dedicado a Pinglo)



Publicado: 20/07/2014
“Pasarían muchos años para que el valse diera la bienvenida al cajón, como su fiel acompañante”.
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