Agitación y nacionalismo
En el Perú al igual que en la mayor parte de América Latina existe una confusión ideológica entre nacionalismo e izquierdismo. La razón histórica que explica este hecho es la influencia desnacionalizadora del capital extranjero y la interferencia política foránea en nuestras repúblicas, afectando negativamente la soberanía nacional. Estos hechos objetivos llevaron a que en los países más importantes de la región hubieran líderes carismáticos, cuya inspiración ideológica era fascista y que terminaron entusiasmando a sectores progresistas a partir de su antiimperialismo.
Hacemos estas reflexiones a partir de un hecho preocupante que ha suscitado declaraciones por parte del presidente del Consejo de Ministros: la presencia en el sur de nuestro país de oficinas pertenecientes a una organización internacional dependiente de la primera magistratura de una nación hermana, sin la autorización del Poder Ejecutivo del Gobierno Central.
Esta situación coincide en la actualidad con el clima de agitación impulsado por un gremio que controlan sectores de extrema izquierda y que han adoptado, a lo largo de los últimos años, una línea beligerante y agresiva, la cual no parece tomar muy en serio al régimen político democrático, republicano y representativo que caracteriza la estructura del Estado peruano desde el nacimiento de la República.
Los gobernantes que fomentan una especie de nacionalismo opuesto a la globalización mantienen muy buenas relaciones con el régimen marxista leninista del continente, estableciéndose, de hecho, un acercamiento entre fuerzas que no sólo rechazan el proceso de globalización, sino los valores que inspiran la democracia representativa. A partir de la constatación de estos hechos, creemos que debe darse un esclarecedor debate político.
Debemos precisar el auténtico sentimiento de afirmación nacional.
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