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ISSN: 1817-2423
 gstagnaro@editoraperu.com.pe Editor:
Giancarlo Stagnaro
DIARIO OFICIAL
Director:
Gerardo Barraza Soto
Av. Alfonso Ugarte 873, Lima 1 Perú
Central Telefónica (51-1) 3150400
 
 
 
 
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ADOLFO WINTERNITZ, UN ARTISTA QUE SEMBRÓ ARTISTAS
Espiritualidad trascendental
La exposición Viena 1906-Lima 1993. Winternitz, muestra antológica hace un recorrido por la obra y objetos personales del eminente artista y docente Adolfo Winternitz. Hasta el 16 de abril estará simultáneamente en el centro cultural de la PUCP (obras entre 1922 y 1957) y el Icpna de Miraflores (1957-1993)


        Como un largo peregrinaje hacia la iluminación religiosa, vemos el desarrollo de la obra de Adolfo Winternitz (Viena, 1906-Lima, 1993). Luego de un inicio impresionista, con retratos bajo una luz limpia y un pincel suave que traza formas resueltas, trabajadas con lápiz y acuarelas, el artista descubre su camino al dar un giro temático: llega al arte sacro.
Sus estudios en el Vaticano llevarían al artista de origen judío hacia la exaltación de la fe católica.
        Temas bíblicos presentados con equilibro de colores, tanto en pintura como en mosaico, muestran una quieta serenidad de espíritu. En 1936, él mismo explica la base de su trabajo en estas palabras para el diario L´Italia de Milán: “El arte sacro requiere de humildad y de fe”.
        Después de cursar estudios de arte en Europa, llega al Perú en 1939. Al año siguiente funda la Academia de Arte Católico, afiliada a la Pontificia Universidad Católica del Perú, y desarrolla una notable carrera como educador.
        Ya radicado en nuestro país, incorpora en su temática santos locales, con una propuesta que desde fines de la década de 1950 se transforma gradualmente hacia lo no figurativo. Posteriormente recae en un arte geométrico, que llegará a lo abstracto a partir de 1970, con formas que buscan la representación de lo divino, bañadas por una luz trascendental.
        También vemos esta espiritualidad en sus vitrales, de gran tamaño y presentados en series temáticas. Con el maleable soporte del vidrio, esa forma solidificada y translúcida característica de las catedrales góticas, entra con ese halo místico en los recintos religiosos, trabajando en iglesias del Perú y América Latina.
        Se le identifica en la generación de artistas independientes, como Ricardo Grau y Carlos Quízpez Asín –con quien comparte cierto registro estético–, quienes supieron calibrar propuestas artísticas con ideología. Winternitz abrió la puerta a un mundo de apreciaciones estéticas más universal, pero con un compromiso personal, como sentimos en una de sus frases concluyentes: “El arte es la continuación de la obra de Dios.”


> Miguel Ángel Vallejo
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