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ISSN: 1817-2423
 gstagnaro@editoraperu.com.pe Editor:
Giancarlo Stagnaro
DIARIO OFICIAL
Director:
Gerardo Barraza Soto
Av. Alfonso Ugarte 873, Lima 1 Perú
Central Telefónica (51-1) 3150400
 
 
 
 
 > Apuntes
 
Santiago Ronca... ¿qué?
La trayectoria del joven escritor peruano Santiago Roncagliolo, ganador del Premio Alfaguara 2006, es retratada desde la óptica del testimonio, que muestra a un talento literario en ascenso.


            Apareció hace tres años por la tertulia de los miércoles. Un amigo peruano, Diego Salazar, lo llevó hasta allí. Santiago estaba en Madrid en brazos de la samba brasileña y tenía 27 años. De la taberna La Cruzada nos fuimos a Tirso de Molina con Rodrigo, Miguel, Enrique, Julio... destino final: más cervezas. Santiago Roncagliolo hablaba por los codos, un peruano cien por cien, atravesado por la literatura vargasllosiana, bracycheniquera y ramonreyberiana. Un crack horneado en México, viajero y bohemio.

• Santiago Roncagliolo.

Aquel cabrón tenía estrella. Comentaba situaciones tan divertidas y elaboraba teorías humanas tan sencillas, tan bien contadas, que cuando él hablaba, los “muchachos” escuchaban encantados. Sabía que iría para arriba cuando un día encontré un cartelón con su careto a tamaño Chavez en campaña electoral en la FNAC y alguien dijo: A Santiaguito le ha tocado la “polla”.
            Subió de los bronces al cobre, de ahí el salto a Prisa. Reportajes, entrevistas, colaboraciones. Un cazatalentos como Juan Cruz, asesorado por la magnífica persona y buen escritor Jorge Eduardo Benavides, también del Perú, se había fijado en él. Alfaguara va a marcar su destino como escritor. Roncagliolo volaba ya en primera.
            Antes de irse a Barcelona, hace un año compartimos escenario en una mesa que organicé desde Literaturas.com, que se llamaba Nuevos narradores peruanos. Aprovechamos el aluvión de excelentes escritores que se dieron cita en la Casa de América con motivo del encuentro organizado por María Ángeles Vázquez que conmemoraba los 25 años de narrativa peruana.
            El lugar elegido para la charla fue Artepolis: 5 escritores de nuevo cuño daban sus opiniones sobre el momento de la literatura en su país. Uno de ellos era Santiago Roncagliolo, él llego tarde, pero logró subir al estrado cuando la tertulia estaba desarrollándose y se hizo un hueco entre los seleccionados. Roncagliolo sabe dónde estar en cada momento.
            Luego viajó a Barcelona, destino de muchos de los escritores peruanos buscando el calor editorial de la ciudad condal. Allí, haciendo vida con Carlos Dávalos y Toño, entre otros limeños que se buscaban la vida trabajando de cameros o periodistas de publicaciones latinas gratuitas, encontró un buen filón para escribir. Había pasado la promoción de Pudor, su anterior novela, y se disponía a fijar un nuevo texto para su próximo libro. Abril rojo sería el título final del premio que acaba de lograr el Alfagura de novela 2006. Una carrera llena de éxitos y de aventuras personales.
            El grupo Prisa le contrata para su nuevo portal de blog Boomeran(g), él es uno de los elegidos para que escriba todos los días su blog y vaya haciéndose un nombre en la red. Toda una estrategia diseñada por el equipo de Alfaguara España.
            Viaja al Perú para hacer una serie de reportajes para el diario El País. Desde allí vive la campaña electoral y retrata a los candidatos, la situación política dejada por Fujimori, los últimos escarceos de Sendero Luminoso y entra en las tripas de la sociedad peruana con un estilo cinematográfico que atrapa al lector a su lectura. Es Santiago en estado puro.
            Su obra, aún en fase de maduración, proyecta a un escritor que deberá dar muchas alegrías a los lectores que le siguen. La temática de su literatura centrada en su país deberá dar un giro y apuntar nuevos mimbres narrativos para conseguir espacios de creación literaria que esperamos con impaciencia sus seguidores.
            Pude verlo a través de la videoconferencia que la editorial había montado en su sede de Madrid –que se ofreció a todas sus delegaciones en América Latina–, donde se dio el fallo. Vi a un Santiago feliz, desenvuelto, dicharachero, ameno y campechano. Él no sabía o no percibía desde su casa con una webcam y en zapatillas que toda la plana mayor de Prisa –con Jesús de Polanco a la cabeza, escritores que ya son historia en este país, más los oyentes de la cadena SER en España y Caracol en Colombia–, digo, él no sabía ni era consciente para la cantidad de gente a la que hablaba desde su apartamento en Barcelona, con tres personas más de la editorial y su novia.             Él no estaba en aquel escaparate, porque de haberlo estado conscientemente, se hubiera asustado de la repercusión de sus palabras y el montón de gente gorda que le estaba escuchando. Santiago sigue escribiendo.
            Santiago se ha roto una pierna y ahora ve la vida sentado en su silla de escribir todo el tiempo que quiera. Cuando todo esté normal, espero podamos tomarnos una cerveza o venga a la tertulia de los miércoles como la primera vez, con una sonrisa, unas zapatillas y unos ojos abiertos que van contando también las historias.


> Nacho Fernández
Director del portal literario Literaturas.com
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