Lima, 28 de febrero de 2006
Señor
Giancarlo Stagnaro
Editor del suplemento identidades
Diario El Peruano
Presente.-
El Movimiento Hora Zero se dirige a usted, saludándolo previamente, para hacer algunas precisiones a un par de artículos aparecidos en el suplemento identidades (número 101, lunes 6 de febrero), firmados por Martín Rodríguez-Gaona (“Democratización y/o decadencia a partir de 1960”) y “Palabras urgentes (2) de Juan Ramírez Ruiz”, de Paolo de Lima.
El canónico/canónigo Rodríguez-Gaona puede escribir lo que quiera contra Hora Zero. Lo que no puede es hacer afirmaciones temerarias nacidas de la ignorancia como este pie de página: “Por eso, aunque comprensible por el olvido crítico y editorial, la vocación de hacer tabula rasa en el proceso literario peruano fue uno de los errores más graves de los planteamientos de Hora Zero (HZ), pues invalidaban las contribuciones de la vanguardia indigenista del grupo Orkopata y de autores posteriores como Mario Florián, Leoncio Bueno, Nicomedes Santa Cruz y Efraín Miranda”.
Por lo que se lee ni siquiera se ha dado el trabajo de revisar el segundo manifiesto de HZ, “Contragolpe al viento” (1977), donde adherimos al vanguardismo como parte de nuestra tradición, junto a otros poetas del continente y del mundo; y tampoco conoce numerosos textos publicados por Tulio Mora sobre la relación vanguardistas-HZ, ni el artículo de Enrique Verástegui aparecido en un folleto titulado “Olvidados por la historia” (1980), donde irónicamente el poeta de En los extramuros del mundo arenga a indigenistas y Hora Zero a unirse porque “jamás serán vencidos”.
Por otra parte, no necesitamos de su condescendencia: HZ jamás ha sufrido de “olvido crítico y editorial”. La prueba es que Rodríguez-Gaona tiene que citarnos como antirreferente para declarar su fanática admiración al modelo estereotípico, como otros ya habían hecho en los 80 y 90 sin que por eso hayan elevado la calidad de su obra más allá de lo poéticamente correcto.
El único punto en que podemos coincidir con él es que efectivamente esta poesía debe ser calificada de “decadente” por hacer una lectura sesgada de la “tradición”, es decir, por pretender saltarse a HZ. Qué diferencia con los jóvenes que aparecen a fines de los 90 y los tempranos 2000 (Crisólogo, Jerónimo Pimentel, Irigoyen) con libros de buena factura, devolviéndole a la poesía peruana el prestigio que tuvo hasta los 70. ¿Por qué? Porque hacen una lectura objetiva y desapasionada de su pasado inmediato.
En cuanto a Paolo de Lima, que vive cómodamente en Canadá, debemos recordarle que su más viejo antecesor en oponernos a Juan Ramírez Ruiz, como la corriente “pura” de HZ, ha sido Mirko Lauer (año 77), de modo que mal haríamos en sorprendernos. Pero también comete un grosero error. Nos referimos a esa mentira de que alguna vez HZ-Segunda Fase estuviera en una actividad literaria en el Salón de Grados de San Marcos. Jamás HZ ha hecho una en ese recinto.
La única vez que ha sido invitado a esa universidad, como integrante de la generación del 70 (porque también participaron José Watanabe, Rosina Valcárcel y el extrañado Chacho Martínez), fue a mediados de los 90 cuando llenamos el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Ciudad Universitaria con más de 600 estudiantes que nos escucharon fervorosamente durante cuatro horas. La segunda invitación fue en agosto del año pasado, pero nos negamos a contribuir a una farsa.
¿Qué extraño trauma sufren ciertos escritores y escritorcitos que no pueden sacarse a HZ del alma? Desde los padres ofendidos hasta los hijos putativos que buscan todas las formas del rencor gratuito; desde los empeñosos que quieren borrarnos de la memoria literaria peruana (en antologías, ferias, mesas redondas, estudios críticos, etcétera), sin conseguirlo, hasta los que se presentan en sociedad, como ahora Rodríguez-Gaona y Paolo de Lima, adscribiéndose al canon y abjurando de HZ, ya han transcurrido 36 años. Una bonita edad de vigencia.
Los personajes cambian pero las fobias quedan. Curiosa manera de vengar una incapacidad creadora.
Atentamente, |