Hacia
una mundialización humanista
Con el título
Hacia una mundialización humanista, el ensayista peruano
y actual coordinador
de cultura y desarrollo de la Unesco, Edgar Montiel, reúne
los aportes de un amplio conjunto de intelectuales latinoamericanos.
Sensible a los diversos cambios que se experimentan en el
mundo, el actual embajador del Perú en Francia, Javier
Pérez de Cuéllar, escribió unas líneas
para la presentación de esa selección en París,
que hoy ofrecemos.
Estimados
amigos,
Los amantes del lenguaje escrito solemos
guardar presente en la memoria, con una convicción
no exenta de nostalgia, una vieja conseja popular referida
al discurso oral; aquella que afirmaba con fatalista escepticismo
que “a las palabras como las promesas, se las lleva
el viento”.
Pues bien, uno de los muchos méritos del libro Hacia
una mundialización humanista, que tenemos hoy el placer
de presentar, sea tal vez el de rescatar a través del
duradero, grato e irremplazable soporte del libro, un conjunto
amplio y variado de reflexiones cuya riqueza guarda una loable
consecuencia con la importancia crucial del tema que tales
reflexiones abordan: el de la necesidad de preservar y consolidar
la diversidad cultural frente a los riesgos que comporta el
proceso de mundialización en el que estamos inmersos.
Sobre todo, cuando este proceso tiende a pervertirse por el
peso de esa lógica simplista de mercado que confunde
“valor” y “precio”. Es decir, de esa
lógica predadora que busca homogeneizar la producción
cultural por un simple imperativo mercantil y que, en el fondo,
amenaza la creatividad humana que nuestra diversidad engendra.
En efecto, este volumen recoge en su mayor parte las valiosas
contribuciones de eminentes intelectuales latinoamericanos
que asistieron a dos importantes encuentros en Asunción,
Paraguay, y que el compilador –el amigo Edgar Montiel–
ha tenido la sagacidad y el tino de rescatar en este excelente
volumen. Rescate que beneficia a quienes, en todos los confines,
seguimos con interés, y no pocas veces con pasión,
el proceso de debate, cuestionamiento y corrección
que se ha echado a andar con respecto a la “mundialización”;
es decir, con respecto a esa transformación a veces
demasiado acelerada de nuestro planeta en una verdadera “aldea
global”, de aquella sobre cuyo advenimiento nos previniera
Marshall MacLuhan.
Hacia una mundialización humanista es un libro que
se inscribe en la línea trazada por el informe “Nuestra
Diversidad Creativa”, elaborado por la Comisión
Mundial de la Cultura y Desarrollo en la Unesco, que tuve
el insigne honor de presidir. Y, como aquel informe, ésta
es también una obra colectiva. Su particularidad radica
en que es el reflejo de una multánime visión
esencialmente latinoamericana, enriquecida por algunos aportes
foráneos. En este sentido, constituye un valioso aporte
regional a una reflexión que, por fortuna, se universaliza
y se expande.
Lo digo con optimismo y convicción, porque persisto
en creer que sólo merced a la capacidad de reflexión,
al persuasivo poder de la palabra, a la dialéctica
a veces sorprendente y siempre enriquecedora del diálogo
intercultural, podrá prevalecer, sobre los impulsos
que llevan al etnocentrismo, a la violencia y a la guerra,
lo mejor del ser humano: su infinita creatividad; esa creatividad
que sólo la diversidad –como sustrato esencial–
es capaz de procrear.
La introducción del libro que presentamos subraya algo
que Ernest Cassirer evoca en su Antropología filosófica,
cuando nos recuerda cómo sumerios y acadios, dos pueblos
de origen diverso, que hablaban lenguajes sin ninguna relación
entre sí, cuando se juntaron y tuvieron que participar
en una vida política, social y cultural en común
y resolver problemas nuevos, optaron por lo más sabio:
desarrollar y utilizar nuevos recursos intelectuales. Gracias
a este esfuerzo de comprensión, los babilonios fueron
los primeros en desarrollar el simbolismo abstracto. Por tanto,
como dice Cassirer, “el gran desarrollo del álgebra
de Babilonia se debe al encuentro y al esfuerzo por comprenderse
de dos culturas diferentes”.
Nunca más oportuno el recordar este hermoso ejemplo
de simbiosis creativa que hoy, cuando precisamente la Antigua
Mesopotamia, entrañable cuna civilizatoria, sufre las
consecuencias de años de intolerancia y de dictadura
y, peor aun, padece los efectos devastadores de la guerra.
Hoy más que nunca es preciso movilizar a la sociedad,
a los Estados, a las organizaciones internacionales, a las
ONG, a las empresas privadas y públicas, a las iglesias,
para llevar adelante la impostergable tarea de preservar con
celo, con rigor, con perseverancia, el irremplazable tesoro
de nuestra diversidad cultural. Por ello, y nada más
y nada menos que por ello, es que con sumo agrado y a través
de este mensaje queremos participar en la presentación
de esta magnífica publicación de la Unesco titulada
–ojalá que con premonitorio acierto– Hacia
una mundialización humanista.
Muchas gracias.
París, Casa de América Latina, 2003
(*) Fue secretario general de las Naciones Unidas y es el actual embajador del Perú en Francia. |