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Apuntes sobre el cuento breve
Considerado un género menor, el microcuento ha tenido excelentes cultores en América Latina. A los nombres de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar en Argentina, junto con el del guatemalteco Augusto Monterroso, hay que sumar los de los peruanos Luis Loayza y Julio Ramón Ribeyro para lograr un canon mínimo. Sin ánimo de realizar una lista excluyente, la presente selección busca representar al género.
El investigador mexicano Lauro Zavala afirma que el cuento ultracorto es aquel cuya extensión no rebase las 200 palabras. Además, refiere que el cuento brevísimo se entremezcla y en ocasiones se confunde con formas de escritura como la crónica, el ensayo, el poema en prosa y la viñeta, y con varios géneros extraliterarios.
Para el escritor y antologador peruano Harry Belevan, el cuento breve, microcuento o minicuento es aquel que va desde una línea hasta una página. También considera que más allá de ser género aparte, secundario, apto para notas anecdóticas, humorísticas o para piruetas literarias, es una forma paralela en el género del cuento, con la particularidad de su notoria concisión discursiva.
La investigadora venezolana Violeta Rojo plantea que ha de llamarse minicuento aquella narración que debe tener brevedad extrema, economía de lenguaje, juego de palabras, representación de situaciones estereotipadas que exigen la participación del lector, y carácter proteico. Además, indica que este último puede presentarse en dos modalidades: ya sea la hibridación de la narrativa con otros géneros literarios o extraliterarios, en cuyo caso la dimensión narrativa es dominante; o bien la hibridación con géneros arcaicos o desaparecidos (fábula, aforismo, alegoría, parábola, proverbios y mitos), con los cuales se establece una relación paródica. Para ella, un ejemplo paradigmático de minicuento es El dinosaurio (1959) de Augusto Monterroso.
La cubana Dolores M. Koch, doctora en Literatura Hispanoamericana por la City University of New York, afirma que uno de los componentes del microcuento es la brevedad. Para ella, la minificción no es monolítica y llegar a una clasificación en que todos concuerden es terreno espinoso. Considera que en el microcuento debe haber una preocupación por el lenguaje, ofreciendo una prosa sencilla pero ingeniosa, poética y a la vez concisa. El poder de sugerencia ha de permitir más de una interpretación. Recuerda que el afán de universalidad de la minificción debe su impulso vital a las grandes lecturas y a ellas responde. Y el final de éste es, frecuentemente, el descubrimiento de una verdad o de una paradoja. Señala también que el microrrelato está a menudo regido por el humor, que a veces es escéptico o irreverente, donde el autor ocupa la posición superior del observador de la absurditez del mundo y así encuentra el humor y la ironía. Por último, observa que en la minificción la rebeldía y originalidad tienen un papel importante, demostrando ciertos elementos de anarquía intelectual y espiritual. Porque juega, irreverentemente, con las tradiciones establecidas por la preceptiva al escaparse de las clasificaciones genéricas y se complace en romper las barreras entre cuento, ensayo y poema en prosa. Como también lo hace con el concepto de la realidad, la desproporción y la paradoja.
COMO EN LAS PELÍCULAS FRANCESAS/
ARMANDO RODRÍGUEZ DÉVORA
Después de hacerle el amor, encendió un cigarrillo y lo fumó, pensativo: como en las películas francesas...
Luego, se levantó del lecho y empezó a vestirse lentamente: como en las películas francesas...
La miró, apagó el cigarrillo presionando fuertemente sobre el cenicero, y salió sin despedirse: como en las películas francesas...
Al llegar a casa, encontró a su mujer acostada con otro: como en las películas francesas...
PÁGINA ASESINA /
JULIO CORTÁZAR
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.
LA INFIEL /
EDUARDO LÓPEZ RIVAS
Convencido de que me engañaba, le dije que si quería podía irse con mi rival, y en efecto, al volver por la noche, me encontré con que la muy cretina se había largado con el televisor.
RESPONSO A LAFINUR/
JORGE LUIS BORGES
Murió en el destierro; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir.
CAFÉ SELECT/
JULIO RAMÓN RIBEYRO
Las grandes especies antediluvianas no sólo se conservan disecadas en los museos de Historia Natural. Ellas subsisten ocultas en nuestros propios rasgos. La linda muchacha solitaria del Café Select bosteza creyendo que nadie la observa y veo aflorar a su rostro los rasgos del tiranosaurio.
SANSÓN Y LOS FILISTEOS /
AUGUSTO MONTERROSO
Hubo una vez un animal que quiso discutir con Sansón a las patadas. No se imaginan cómo le fue. Pero ya ven cómo le fue después a Sansón con Dalila aliada a los filisteos.
Si quieres triunfar contra Sansón, únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos.
Únete siempre a los filisteos.
PETICIÓN /
JAIME SABINES
Hay un modo de que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.
THE ESSENTIAL /
NORMAN MAILER
Al principio ella pensaba que podría matarlo en tres días.
Casi lo consigue. El corazón del hombre estuvo a punto de sucumbir ante sus cumplidos.
Luego, ella pensó que tardaría tres semanas. Pero él sobrevivió. Ella revisó entonces sus tablas y calculó tres meses. Al cabo de tres años, él seguía vivo. De modo que se casaron.
De eso hace treinta años. La gente habla de ellos con afecto. Se los considera el matrimonio más feliz de la ciudad.
Lo malo es que se les mueren todos los hijos.
PECADO /
LUIS FELIPE HERNÁNDEZ
Al convertirse en hermoso cisne, el patito feo comprendió que su madre había sido adúltera.
CHULUAPAN /
JUAN JOSÉ ARREOLA
Yo, señor, soy de Chuluapan, para servir a usted. Le recomiendo que vaya por allá si le gusta tratar con gente franca. Si les cae mal, se lo dicen en su cara y a lo mejor hasta lo matan, pero eso sí, frente a frente. Claridosos, como nosotros decimos. Los chivos, los puercos y las gallinas andan sueltos por la calle pepenando los desperdicios y nadie se los roba, porque allá no hay ladrones. Pero eso sí, como dice el dicho, encierre usted a sus gallinas si no quiere que las pise mi gallo.
EN MICROONDAS /
JORGE MARÍN P.
Aquella señora se ponía tantos tubos en la cabeza, que una tarde, cuando menos lo esperaba, comenzó a captar con toda claridad a un radioaficionado de Melbourne, Australia.
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(*) Escritor. Ha publicado los libros de cuentos Cazador de gringas (1995) y Matar al negro (2003).
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