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  ENCUENTROS

Por:
Angélica Serna (*)

MARTÍN ADÁN COPMO CRÍTICO
El genio hispánico
Sin duda, el autor neobarroco por excelencia del siglo XX peruano, Rafael de la Fuente Benavides (Martín Adán) escribió un ensayo, de estilo soberbio, que tituló De lo barroco en el Perú. En este texto, traza un panorama histórico de la pervivencia de un sentimiento creativo y formal en la literatura peruana. Ese barroquismo formal es, en su lectura, una manera de romanticismo por apropiarse de la tradición del idioma español.

En 1968 se publicó De lo barroco en el Perú. Este texto, presentado en 1938 por Rafael de la Fuente Benavides, más conocido entre nosotros como Martín Adán, para obtener el grado de doctor en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desarrolla una investigación sobre el carácter estético y estilístico de la poesía peruana.

Ricardo Silva-Santisteban, en el prólogo a la prosa completa de este autor, destaca que este libro, escrito con fines burocráticos (era requisito para obtener un título) genera una ruptura con su escritura literaria. Y si bien la condición civil del firmante (Rafael de la Fuente Benavides en oposición a Martín Adán) es un elemento importante para explicar la elección del estilo de este texto, lo fundamental, en nuestra lectura, se encuentra en el cruce constante a lo largo de De lo barroco en el Perú entre el –digamos– autor académico y el autor literario. Dicho cruce se realiza entre la aguda intuición del poeta y la erudición de un lector, amante de la poesía.

De lo barroco en el Perú propone una relectura de las obras de algunos poetas representativos de la historia de la literatura peruana: Mariano Melgar, Manuel Pardo, Manuel Ascencio Segura, Juan de Arona, Ricardo Palma, José Santos Chocano, José María Eguren. A juzgar por la bibliografía que utiliza, se trata en primer lugar de una propuesta de historia literaria, en la cual De la Fuente Benavides propone a sus autores para las distintas épocas, respetando como cronología la usual división política por la que ha atravesado el Perú: primero la etapa colonial, luego la republicana.


Illa / Hecha de Piedra de Alabasto. Colección de Arte Popular de Jaime Liebana

Para Adán, lo barroco constituye una visión de realimentación y de recreación que en el terreno hispánico se da con muchas más condiciones, porque el espacio de la conquista es un área de experimentación y de continua revaloración de las tradiciones literarias de España. En este sentido, el poeta señala: “Ni pudo dar otra forma, España nos hizo a su imagen y semejanza: nación mestiza, su unidad profunda y perdurable incide en la barbaridad de la Reconquista, en la insatisfacción del Renacimiento y en la cruzada de la contrarreforma” (368). Vale decir, que el autor propone el barroquismo de América como una continuidad con la metrópoli. La conquista de América se plantea como la apertura a un cambio de escenario, que históricamente produciría más mestizaje.

Este mestizaje puede ser entendido como un escalón más que permite a la lengua española manifestar su barroquismo. Sería un medio a través del cual se produciría un “arte de la reconquista”, como también lo señaló otro poeta barroco, el cubano José Lezama Lima.


Respecto a la relación entre España y América, Adán precisa: “Relación indomable y sensible diferencia juntan a España y a su América en una corporeidad diversa e indefinible, agónica y menesterosa” (366). En este sentido, es interesante señalar que De la Fuente Benavides manejó una poética barroca. Su temática está inspirada en la tradición barroca española y en la poética romántica, en que se muestra la persistencia de hablar del mundo como un lugar de constante enfrentamiento. Por ejemplo, en sus poemas encontramos un insistente interés por profundizar la experiencia humana y llegar a través de la composición de versos a un estado de agonía, de culpa por la existencia. De este modo, la necesidad de conocer las dimensiones de lo real empuja al yo poético a percibir el mundo, la realidad como una recurrente contradicción. En uno de sus versos nos dice: “realidad, el ángel que me guía”.

Uno de los pocos estudios que presta atención a la tesis de De la Fuente Benavides es “De lo barroco en el Perú de Martín Adán”, realizado por David Sobrevilla. En él se destaca la importancia que esta corriente estética significaba para el poeta. Asimismo, se menciona que el autor consideraba al barroco como el medio por el cual era posible expresar la genialidad; de ello se desprende la conclusión de que el genio hispano es esencialmente barroco.

¿Qué podemos decir acerca de esta postura? En primer lugar, que el barroco en el terreno americano es el arte en busca de la recuperación de las raíces hispánicas, es decir, el arte que se propone construir una identidad sostenida bajo el principio del reacomodo, de la reconstrucción y del pliegue. Hay que mencionar que, en el terreno hispano, esta corriente surgió en un período de crisis, un período que para José Antonio Maravall, en su clásico La cultura del barroco, se caracterizó por el “desorden íntimo” (309) y por “la moral de la acomodación” (337). La España del siglo XVII tuvo en su literatura a la locura del mundo como tema, así como a la realidad como un confuso laberinto.

En el espacio americano, implicaría un terreno para elaborar la identidad colonial como una instancia transcultural y un producto definido por su mutabilidad e inestabilidad en relación con la población criolla que genera su producción. En todo caso, recuperar los formatos genéricos establecidos para encontrar dentro de ellos la expresión particular del mundo colonizado es un proceso que demanda a la literatura hispanoamericana una alta exigencia de entendimiento y de reflexión de la tradición.

Aquí habría que mencionar lo que Mabel Moraña sostuvo en su libro sobre el barroco Viaje al silencio. Exploraciones del discurso barroco: “El discurso barroco se multiplica, entonces, en América, en infinitas fórmulas y recursos que violentan el canon sin apartarse definitivamente de él” (19).

En segundo lugar, cuando Adán dice que el genio hispánico es principalmente barroco, ya que sus creaciones adoptan los géneros de la metrópoli, propone la combinación como el medio para lograr intensidades en la producción literaria americana. Sin embargo, sostiene que esta meta no se ha producido durante la época colonial, ya que en este tiempo sólo hubo alteración en el asunto y la nomenclatura de la poesía española: “Asunto y nomenclatura son elementos esenciales de la poesía; y es inconcebible que la alteración de esos elementos no comporte sustancial modificación de la integridad ejemplar al producirse. Si es española nuestra poesía colonial, ello es por la aspiración; y si es diferente, indiana y peruana, criolla y españolizante, es porque asunto y nomenclatura fueron diversos y porque su narración fue dificultando por la ignorancia del primitivo versificador y por el genio rebelde de hechos, acciones y figuras” (23). De este modo, el autor conocedor de la tradición y del oficio poético señala que la literatura americana es un espacio de reconquista cultural.


En De lo barroco en el Perú, Adán busca aplicar una metodología –ya observada por Sobrevilla–, motivada principalmente por la intuición y la sensibilidad de un lector que admiraba la cultura española y que consideraba el idioma español como herramienta para realizar dicha reconquista. En esa dirección, este libro problematiza las características de los autores peruanos en relación con su herencia hispánica, aplicando en su propuesta tres momentos importantes: barroco impositivo, que introduce el platonismo en nuestra literatura, cuya figura más representativa es Amarilis; el churrigueresco definitivo, que es la asimilación del barroco por la sensibilidad criolla; y el romántico aberrativo, el cual se sostiene en la naciente corriente humanista que concede más y mezcla su repertorio con las expresiones literarias indígenas.


Saqras / Alex ángeles

Hay que señalar que la Colonia estableció mecanismos de difusión de la cultura hispana, pero éstos en el terreno americano se subvierten y se vuelven dispositivos que reivindican las necesidades subjetivas y políticas de sus poblaciones. Por apropiación o por recuperación, como lo ha señalado Moraña, la literatura colonial americana surgió en sus inicios para formular una identidad criolla.

John Beverley, en su ensayo “Gracián o la sobrevaloración de la literatura”, sostiene que la división entre la literatura española e hispanoamericana se da desde el siglo XVII; antes la literatura constituía un producto paralelo e imitativo respecto a la producción de la metrópoli, y sólo después surge la idea de tradición y originalidad americana.

De esta manera, el barroco de Adán conserva y verifica una herencia española plena. Su temática acepta la escritura como una actividad que proyecta una espiritualidad, propia del barroco español; pero con la particularidad de extraer de él la búsqueda de una contradicción. El conflicto se establece así en la formulación de una poesía profundamente apegada a la forma, pero realizada desde esa precaución: la búsqueda de una vuelta, de un sentido que concierne a la identidad de un poeta inserto en una cultura colonizada y que, por ese motivo, sólo puede producir un discurso con más pliegues, constantemente empujado a la negación y a la elevación. En ese rumbo, el yo poético de la poesía de Adán intenta un viaje hacia la reconquista de lo barroco, aplicando el pliegue recurrente.

Como lo ha señalado Gilles Deleuze, “plegar-desplegar ya no significa simplemente tensar-destensar, contraer-dilatar, sino envolver-desarrollar, involucionar-evolucionar” (63). En este sentido, la evolución de la reflexión de De la Fuente Benavides sobre la poesía peruana supone hacer una continua operación de recomposición de la temática barroca española: eternidad, razón y existencia. Sin embargo, nuestro autor sobresale de esos temas tratando a la escritura y al poeta como dos entidades constantemente recreadas. Así, su barroquismo se aplica conservando una herencia española contundente: la temática mística que acepta la escritura como una actividad que se proyecta a la elevación.

Bibliografía

Adán, Martín. Obra poética. Lima, Ediciones Edubanco, 1980.

Beverley, John. “Gracián o la sobrevaloración de la literatura”. En Relecturas del barroco de Indias. Mabel Moraña (Editor). Hanover, NH: Ediciones del Norte, 1994.

De la Fuente Benavides, Rafael. De lo barroco en el Perú. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1968.

Deleuze, Gilles. El pliegue. Leibniz y el barroco. Barcelona: Ediciones Paidós, 1989.

Maravall, José Antonio. La cultura del barroco. Análisis de una estructura histórica. Barcelona: Editorial Ariel, 1990.

Moraña Mabel. Viaje al silencio. Exploraciones del discurso barroco. México D.F.: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México, 1998.

Silva-Santisteban, Ricardo. “Prólogo”. Obra en prosa. Martín Adán. Lima: Ediciones Edubanco, 1980.

Sobrevilla, David. “De lo barroco en el Perú de Martín Adán”. En Lienzo. Revista de la Universidad de Lima. N° 19, Lima, 1998.

 

(*) Estudia la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la PUCP.


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