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ARTE LATINOAMERICANO DESDE LA COLECCIÓN CISNEROS
Diálogos
Organizada en conjunto por la Fundación Cisneros, la Fundación Backus y el Museo de Arte de Lima, esta muestra de arte latinoamericano es, sin duda, una de las más importante que se hayan apreciado en el Perú. Justamente, dicha selección plantea la necesidad de entablar un puente entre tendencias de avanzada y tradiciones artísticas. Diálogos se exhibe hasta el 26 de setiembre en el Museo de Arte de Lima (Paseo Colón 125).
Analogía IV (III), 1972. Víctor Grippo (Argentina)
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Siendo tan amplias las diferencias entre los países latinoamericanos como profundas su común herencia colonial, difícilmente podríamos hablar del arte latinoamericano del siglo XX en su conjunto, sin considerar a la vez todo aquello que nos une, como las circunstancias geográficas, raciales y culturales que han ido modelando nuestras diversas tradiciones nacionales. No podríamos por ello hablar del arte de un siglo y de casi un continente, sin especificar primero ese lugar desde donde pretendemos abordar algunas de las corrientes que lo atraviesan como de los problemas que despiertan. Las obras que presentamos en esta exposición nos hablan del arte latinoamericano tal y como éste se presenta en el seno de la Colección Cisneros, es decir, en las obras que la constituyen y en los conjuntos que ella misma ha ido generando, como nos hablan también de un particular punto de vista, ese desde el cual se nos hace posible abordarlo.
Todo un conjunto de problemas teóricos emerge de las obras y los núcleos que conforman esta colección, problemas que nos hablan del mundo en que han surgido y del contexto general en que se inscriben; de las circunstancias locales que cada artista ha debido enfrentar y sobre las cuales pretendía actuar, como de las tradiciones plásticas que se hunden en la larga historia de Occidente. Cada obra lleva en ella, arrastra consigo, las huellas de las respuestas que otros artistas han intentado darle a los problemas del arte. Y si las circunstancias cambian, si los medios no son siempre los mismos, la necesidad de darle forma sensible al mundo en que vivimos, de acordarle un sentido inteligible a nuestra relación con las cosas, es siempre entrañablemente cercana. De allí que hallamos querido abordar algunos de esos problemas a partir de las herramientas conceptuales, procedimientos y técnicas que han empleado los artistas en diferentes momentos de nuestra historia, en especial a todo lo largo del siglo XX. Para ello, hemos comenzado por definir el universo de obras que nos interesaba mostrar, aquellas agrupadas en tres de los núcleos más coherentes y densos de la Colección Cisneros: el núcleo de Arte contemporáneo, el núcleo denominado Paisaje de las Américas y el núcleo de la Abstracción geométrica y sus derivados. Independientemente de los movimientos plásticos en los que se hayan agrupado los artistas, de las diversas familias formales en las que se inscribieran sus obras y de los períodos históricos en los que hayan actuado, intentamos agruparlos en función de los problemas abordados por cada uno de ellos, sus coincidencias, sus divergencias y contrastes, configurando así siete temas de discusión y siete zonas museográficas, siete ocasiones para propiciar ese diálogo abierto entre las obras y las tradiciones que representan.
Una serie de diálogos se hace entonces posible a partir de las posiciones curatoriales que han guiado la selección y reagrupamiento de las obras, de las relaciones u oposiciones propiciadas entre ellas y de su materialización museográfica en los espacios disponibles. Algunos de estos diálogos se dan en torno a problemáticas abordadas por los artistas plásticos, pero que exceden ampliamente el ámbito de las artes visuales. Tal es el caso de todo lo que toca a los procesos históricos de afirmación nacional y los diversos intentos por determinar las características raciales y culturales de cada comunidad. Otros, por el contrario, se centran casi exclusivamente en la capacidad y límite de las artes visuales como medios de representación para expresar, por ejemplo, el tiempo desde la pintura. Distinta será luego la naturaleza del encuentro entre este conjunto de obras y el público, a partir de las interrogantes que cada uno aporte, de sus herramientas conceptuales y de la libertad con la que responda a los retos que muchas de estas experiencias plásticas puedan oponerle. Es evidente por supuesto que ni unos ni otros agotarán todos los temas posibles de discusión, y que la exposición no puede aspirar ni aspira a otra cosa que no sea una invitación para conocer una parte considerable del arte latinoamericano del siglo XX, y para, gracias a ello, conocernos mejor los unos a los otros.
(*) Curador de la muestra.
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