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RESEÑAS
Arguedas, nueva edición
Enrique Cortez
Más que una moda académica, el estudio de la obra de José María Arguedas es en nuestros días una oportunidad para abordar la complejidad cultural de América Latina. Como ninguno, Arguedas identificó en el área andina el conjunto de tensiones que hacen imposible una convivencia pacífica entre los peruanos. Su obra narrativa, expone esa imposibilidad desde una perspectiva crítica, mientras que su trabajo ensayístico arriesga algunos análisis y posibles salidas.
Es cierto que en Arguedas vida y obra se entrecruzan. A su obra narrativa sustentan muchos años de trabajo, desde la docencia y la promoción cultural; pero resalta también el sufrimiento personal que finalmente lo llevó al suicidio.
No obstante, el suicidio no hizo de Arguedas un escritor maldito, suerte de héroe contracultural; su caso se hizo metáfora de lo aniquilador que resultaba abordar esa cara violenta del Perú. Se trata, por tanto, de una escritura conquistada a la pulsión, primero, y a la muerte misma después.
Una manera de trascender la muerte, por lo menos la del autor, es la lectura. Tanto más si ese acto concita la atención no sólo de los circuitos académicos, sino que se ofrece, como primer fruto, a los lectores no especializados. Eso parece haber entendido la Editorial Norma, pues la reciente entrega de su colección Cara y Cruz, presenta para la difusión masiva una nueva edición de los cuentos de José María Arguedas.
Esta edición, titulada Diamantes y pedernales. Relatos escogidos, reúne nueve narraciones breves, algunas de ellas ya clásicas en las lecturas de los críticos, como Agua, La agonía de Rasu-ñiti o El sueño del pongo.
Acompaña a los textos de ficción un estudio detallado e informado acerca de la vida y la obra de Arguedas, preparado por el antologador de esta selección, el crítico y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú Ricardo Gonzales Vigil.
El mencionado especialista, quien ya preparó una edición crítica de la novela Los ríos profundos para la Editorial Cátedra en 1995, nos presenta esta vez una lectura general de la obra de Arguedas que incluye una cronología biográfica, apuntes sobre el contexto cultural y una bibliografía básica. Sin embargo, lo más resaltante de su edición es la publicación de los ensayos La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú y No soy un aculturado. Ambos textos completan ese aspecto tan olvidado por la crítica de la obra de Arguedas como fue su ensayística.
Precisamente, en La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú, el autor de Todas las sangres analizó e intentó resolver cuestiones centrales para cualquier novelista: ¿qué tipo de género es la novela? ¿Cuál es el tema más adecuado para una novela escrita en el Perú? ¿Qué estilo? ¿En qué idioma se debería hacer hablar a los indios en la literatura?
En el otro ensayo, incluido por Gonzales Vigil, el escritor nos dice: Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y tal parece, según cierto consenso más o menos general, que lo he conseguido. Ese logro, conquistado a la propia muerte, es doble en nuestra lectura.
Vida Universitaria
José Vadillo Vila
El nuevo proyecto editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú se denomina Estruendomudo. Notable esfuerzo encabezado por el poeta Álvaro Lasso, director de la revista de poesía odumodneurtse!; puerta abierta para los noveles narradores que surgen de dicho claustro universitario, como se infiere de las dos primeras publicaciones: la novela Casa de Islandia, de Luis Hernán Castañeda, y el conjunto de relatos Parque de las Leyendas, de Carlos Gallardo.
Quisiéramos señalar las coincidencias entre ambas publicaciones, que ingresaron casi en simultáneo en el circuito de librerías. Pues más allá de esta circunstancia editorial, hay un universo de edades, lecturas y vivencias universitarias comunes a ambos jóvenes escritores, que afloran en las páginas de sus libros.
Están presentes las aulas de Estudios Generales Letras en la urbanización Pando, el zoológico del Parque de las Leyendas; los catedráticos y los narradores-personajes, que parecen surgir de una bohemia amamantada por textos literarios; y son coetáneos (o álter ego) de los propios narradores.
Los personajes y lugares compartidos por Castañeda y Gallardo se deben a las similitudes que los atan: mismo espacio urbano y universidad. Sin embargo, el otro aspecto que los une es esa rica dispersión creativa, inspirada en sus autores predilectos, como Homero, Martín Adán, los existencialistas y Roberto Bolaño.
Subyace la búsqueda de un lector modelo, en sí, ellos mismos: un lector interesado en ese universo de fantasías, viajes y ciudades que se inician y terminan en la mente de un alumno de literatura. Podemos resumir, entonces, que se trata de tentativas de artistas adolescentes, viajes interiores para solaz propio o autoanálisis.
En líneas generales, Casa de Islandia, de Castañeda, es una novela en que el narrador-personaje ha tomado distancia de los cuentos que escribió; además de echar un vistazo al diario, un espejo de sí mismo, mientras se enreda en buscar en cada persona de la calle a un lector crítico, una suerte de enemigo, que al final termina siendo el presente que mira con desdén el pasado.
Empero, los mejores momentos de este libro resultan estos relatos insertos, cuando desaparece este personaje-narrador y aparece la obra, los personajes que desliza, sus fantasías literarias, y se burla de sí mismo.
Gallardo, por su parte, entrega una primera colección de relatos, no obstante que ya cuenta con algunos galardones sobre sus hombros. Es un narrador arriesgado, que sabe de técnicas y mantiene atento al lector aun con giros de humor que no parecen artificiales, sino naturales consecuencias.
Divide su libro en dos partes: Bosque de Brocéliande y Carlos Gallardo. En la segunda parte toma el tema del otro; el encuentro de un Gallardo peruano, escritor, con un Gallardo porteño y pintor.
En general, más allá de los estilos con que exponen su interioridad narrativa, ambos buscan, repetimos, un lector científico que entienda su mundo; que comparta sus lecturas humanísticas y su universidad, la Católica, a la cual escrutan desde la Facultad de Letras con los ojos de mil demonios que hallaron durmiendo en los ambientes de su biblioteca.
Mirada lejana de Westphalen
GianCarlo Stagnaro
El 18 de agosto de 2001, Emilio Adolfo Westphalen abandonó la existencia terrena y pasó a ocupar un sitial fundamental en el devenir de la poesía y, en general, la cultura peruana del siglo XX. Renovador del lenguaje poético con dos libros capitales para el movimiento vanguardista peruano Las ínsulas extrañas y Abolición de la muerte, a Westphalen se le recuerda como uno de nuestros mayores poetas, aunque no publicara libro alguno entre 1935 y 1980, y porque guardó cierta distancia con los ensalzamientos de la crítica. Este intervalo poético contrasta con una profusa actividad cultural desarrollada entre 1939 y 1971, que incluye la edición de las revistas El uso de la palabra (coeditada con César Moro), Las Moradas, la Revista Nacional de Cultura y Amaru, así como su desempeño como agregado cultural en distintas representaciones diplomáticas del Perú.
Poesía completa y ensayos escogidos, edición al cuidado de Marco Martos, compila por primera vez en un tomo la obra poética y ensayística de Westphalen. En sí, se encuentra toda la poesía publicada que ya había aparecido en Otra imagen deleznable (1980), Belleza de una espada clavada en la lengua. Poemas (1930-1986) y Bajo las zarpas de la quimera.
Poemas 1930-1988, así como varios ensayos de Escritos varios sobre arte y poesía (1997), entre otros textos extraídos de Cuál es la risa (1989), Ha vuelto la diosa ambarina (1989), La Poesía los poemas los poetas (1995) y Falsos rituales y otras patrañas (1999). Así también, aporta los primeros poemas de Westphalen aparecidos en varias revistas de las décadas de 1920 y 1930.
Se trata de un volumen que pretende, como señala Martos en la introducción, hacer un puente entre la escritura y el pensamiento de Emilio Adolfo Westphalen. En otras palabras, una poética de la experiencia literaria vivida en un país como el Perú, con las características de orden cultural que esto supone. En un escritor como Westphalen, preocupado por expandir la literatura peruana fuera de su ombliguismo hacia otros confines, incluida la cultura andina, se encuentra la ansiada coherencia entre la poesía y el ensayo, al demostrar una agudeza crítica en ambos campos creativos.
Véase, por ejemplo, el artículo De lo barroco en el Perú. Una opinión adversa a la tesis de Martín Adán (publicado inicialmente en La Prensa en 1946), que cuestiona muchas de las categorías empleadas por Adán en dicha investigación sobre el carácter de la literatura peruana. Con el análisis de Westphalen los postulados de Adán flaquean, al demostrar que no se puede generalizar la categoría barroco a todas las manifestaciones literarias del Perú. Sería una muestra más de ese hispanismo, incide Westphalen, que ha engendrado aquella manía de reciclar los amaneramientos tardíos de los centros literarios de poder; y reitera que los verdaderos iniciadores de la auténtica literatura peruana se encontrarían en aquellos autores que se independizaron de las convenciones al abrir el terreno hacia otras tradiciones, como Manuel González Prada, José María Eguren y José Carlos Mariátegui. Sin embargo, Westphalen hace una precisión al distinguir entre el Martín Adán literato y el Martín Adán poeta: ( ) aquel afán suyo de cabalgar a una y otra orilla, no puede expresarse sino en contradicción, en negras bocanadas de misticismo y, a veces en versos eximios en su dolor y en su belleza (356).
Un juicio de esa estirpe sólo puede provenir de una personalidad como la de Westphalen, que no concibe otra forma de conocer que no sea a través de lo artístico. Su magisterio reside en descubrir la secreta y difícil belleza que impregna al mundo y sus metáforas. Por todas las aristas que se le aborden, desde su inicial apego al surrealismo (polémico tema tratado ampliamente por Martos), la vertiente erótica y las muestras de humor de su última etapa poética, hallamos la enorme convicción de que la experiencia artística efectivamente hace más llevadera la vida, en alusión a las palabras del propio Westphalen cuando recibió una distinción en 1997, en uno de sus últimos actos públicos.
Poesía completa y ensayos escogidos constituye en sí un valioso testimonio de vida y obra para el caso singular de Westphalen, sobre todo en un medio como el nuestro, tan proclive al poco entendimiento de lo literario como a la desmedida exaltación de los egos. Para revertir esta tendencia, se exige un mayor compromiso del lector, y por ende una significativa valoración crítica, como en el caso del dossier que nuestro suplemento le dedicó a un año de su desaparición, el 19 de agosto de 2002 (identidades 19), y que lamentamos se haya omitido en la bibliografía de este volumen publicado por la PUCP. Quizás sea el momento apropiado de plantear como complemento una rigurosa recopilación de artículos y comentarios a su poesía, con el propósito de esbozar un enfoque más completo sobre la trascendencia de Emilio Adolfo Westphalen en los contextos culturales peruano, latinoamericano y mundial.
ESTAFETA
Nueve miradas sin dueño. Ensayos sobre la modernidad y sus representaciones en la poesía hispanoamericana y española (Lima, Fondo Editorial de la PUCP y Fondo de Cultura Económica, 2004). Eduardo Chirinos sigue volcado a una valiosa contribución ensayística y en esta ocasión propugna un diálogo con la tradición literaria a través de las obras de diez escritores latinoamericanos: Rubén Darío, José Juan Tablada, Martín Adán, Blanca Varela, José María Arguedas, Juan Gelman, Cristina Peri Rossi, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma y Pere Gimferrer. La modernidad para Chirinos consiste en la variada oferta de estilos que propugnan los escritores mencionados y la manera en que asumen y reinventan la tradición en sus respectivas obras. Aunque el volumen reúne diez ensayos, Chirinos aclara que no dudó en dejarse llevar por la eufonía del título.
Adolfo Vienrich: La inclusión andina y la literatura quechua (Lima, Universidad Ricardo Palma, 2004). Gonzalo Espino Relucé, profesor principal de la Facultad de Letras en San Marcos, desarrolla una propuesta de lectura sobre el trabajo de Adolfo Vienrich (1867-1908), escritor y uno de los primeros estudiosos del folclor peruano, teniendo como fondo ese espacio de conflictos denominado literatura peruana. Esta investigación encara la pobreza de estudios referidos al proceso de constitución de ideas de la literatura quechua y de las literaturas orales, ambas en el espectro de la literatura ilustrada. Asimismo, se plantea una revisión de la historia literaria peruana según los planteamientos de Vienrich, aparecidos en Tarmap Pacha-Huaray (Azucenas quechuas) y Tarmapap Pacha-huarainin (Fábulas quechuas).
Fórnix. Revista de creación y crítica (Lima, Nº 3/4, julio de 2004). Después de una pausa de cuatro años vuelve a aparecer esta revista dirigida por Renato Sandoval, poeta, traductor y docente de literatura. El plato fuerte de este nuevo número lo constituyen las traducciones, como la selección de poesía libanesa moderna, poemas del estadounidense James Laughlin, el alemán Christoph Janacs y el esloveno Brane Mozetic, la muestra de poesía colombiana actual, los cuentos africanos y tres poetas cubanos. Asimismo, colaboran Martha Canfield, Américo Ferrari, José Miguel Oviedo, Enrique Bruce, Pedro Granados, Roxana Crisólogo, Ericka Ghersi y José Ignacio Padilla, entre otros narradores, poetas y jóvenes críticos literarios.
Cuestiones de lingüística general hispánica y aplicada (Lima, GTZ, Proeib Andes y Fondo Editorial de la UNMSM, 2004). Éste es el segundo volumen que reúne las actas del Tercer Congreso Nacional de Investigaciones Lingüístico-Filológicas, que se llevó a cabo en la Facultad de Letras de la UNMSM en febrero de 2001. Las ponencias, compiladas por el destacado lingüista Gustavo Solís, se reparten en tres secciones: la primera desarrolla la teoría lingüística general o plantea cuestiones lingüísticas de interés amplio; la segunda propone nociones sobre el estudio de la gramática castellana y la problemática de los hablantes bilingües cuya lengua materna no es el castellano; y la tercera agrupa el eje temático de la lingüística aplicativa y social.