Edición 92
05 de Sept. 2005

 Director: Gerardo Barraza Soto    Editor: Giancarlo Stagnaro
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RETOS DE LA INDUSTRIA EDITORIAL PERUANA
Rumbo a Guadalajara
Del 26 de noviembre al 4 de diciembre, el Perú tendrá un destino ineludible con los libros y la literatura. Como invitado de honor de la 19ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara, nuestro país aguarda cumplir un decoroso papel en este certamen, que desde ya ha adquirido el rótulo de vital para la imagen de la cultura peruana.

26 mil metros cuadrados para una exposición de libros pueden convencer a cualquiera. Esta es el área que se extiende en la explanada que la Universidad de Guadalajara cede para la realización de la feria internacional del mismo nombre (FIL), la más prestigiosa del mundo hispánico. Este año, el país invitado de honor es el Perú, cuya industria editorial se enfrenta así a uno de los mayores retos de su historia.
Guadalajara es la capital del estado de Jalisco y se encuentra a 45 minutos de vuelo de la Ciudad de México y a 20 de Puerto Vallarta, uno de los lugares turísticos de mayor preferencia en la nación azteca. Fundada en 1542, su centro histórico alberga una rica arquitectura colonial. Es la segunda urbe del país, con cuatro millones de habitantes. La gran cantidad de museos y su animada vida cultural hacen de Guadalajara el medio ideal para la realización exitosa de la FIL, la primera feria del libro en lengua española y la segunda a escala mundial después de Frankfurt.


Es un honor y un reto para el Perú ser el invitado de honor. Sucede a la muestra de la cultura catalana, que en 2004 deslumbró en la FIL. Este año, el Perú ha preparado una delegación encabezada por nuestros más representativos escritores, que espera no sólo llamar la atención del público, sino convertirse en una ventana cultural para que el mundo conozca los atractivos de nuestro país.
Porque la FIL, además de convertirse en puente intercultural, también ofrece una oportunidad de negocios sin par para la industria editorial. Sólo en 2004, la FIL acogió a 14 mil 448 profesionales de 38 naciones de Europa, América y Oceanía (especialistas en derechos de autor, editores, libreros, distribuidores y bibliotecarios, entre otros). En las condiciones actuales, desaprovechar la oportunidad que brinda la FIL sería desafortunado.

Impulso necesario
Nubia Macías, directora de la FIL, espera que nuestra industria editorial salga fortalecida de este importante evento, el mayor del año para la cultura nacional. El Perú, como ella misma dice, cuenta con las mayores ventajas, porque el lugar de exhibición se encuentra en el propio corazón de la feria. “La posibilidad de la FIL es un proyecto de largo plazo que debe aprovecharse. Se llevarán cuatro mil títulos y diez mil ejemplares, que se encontrarán todos en el mismo punto de exhibición. Asimismo, se ha diseñado un catálogo único como imagen de integración. Cada editorial no va por sí misma, sino que representan un trabajo en conjunto.”
Si las cifras no quedaron claras, sólo el año pasado la FIL recibió la visita de 457 mil 767 personas. Un promedio diario de 50 mil asistentes. Sería inútil hallar un paralelo con algún caso cercano. “La idea –en palabras de Macías– es que la literatura peruana consiga romper el cascarón y salir. No sólo hablamos de los grandes grupos editoriales, sino sobre todo de los pequeños. Sin exagerar, es la oportunidad de empezar a abrirse al mercado internacional con elementos suficientes para presentarse de cara a sus colegas hispanoamericanos y ver las posibilidades que tienen.”
De este modo, la FIL se convierte en un primer paso para construir una imagen, pero también puede representar el estandarte con el cual se pueden combatir muchísimos problemas que aquejan a la industria editorial peruana.
“Debemos acabar con el mito de que los libros son caros. Su valor lo damos nosotros, es decir, dónde queremos poner el libro y qué papel desempeña simbólicamente. Éste no se dirige tan sólo a un grupo de gente concreta, sino que es nuestra responsabilidad acercarnos a él y descubrirlo”, comenta Macías.

Apoyo logístico
Aunque en un inicio se mostró escéptica sobre la participación peruana (los recuerdos del “papelón” en la Feria de Bogotá aún están frescos), la Cámara Peruana del Libro (CPL), que agrupa a la mayoría de editores nacionales, ha logrado llegar a un acuerdo con el comité consultivo encargado de la comitiva peruana, que encabeza el Ministerio de Relaciones Exteriores y la integran el Instituto Nacional de Cultura, la Biblioteca Nacional, Prompex y Promperú.
“Ellos entendieron nuestros requerimientos para el envío de los libros y puedo asegurar que sí participaremos en la FIL 2005 con todos los elementos. Prompex nos apoyará con el envío de los libros. El Fondo de Cultura Económica (FCE) se encargará de respaldarnos en la parte logística. Asimismo, hay un compromiso de quedarse con toda la mercadería una vez concluida la feria. Ningún libro regresará al Perú”, manifiesta Carlos Benavides, presidente de la CPL.
En otras palabras, el libro peruano cuenta con un lugar asegurado no sólo en la feria, sino posiblemente luego de que finalice ésta. ¿Y acaso, de algún modo, no se cimentan así las bases de un futuro exportador para la industria editorial gracias a la Feria de Guadalajara?
Los editores deben ser conscientes de que sólo profesionalizándose lograrán hacer negocios en el corto, mediano y largo plazo; y que ello constituye el primer paso hacia una efectiva globalización de nuestra particularidad. De esa manera, nos beneficiamos todos, lectores, autores y editores; y quizás podamos expandir un poco más el de por sí valioso imaginario de la cultura peruana.


Un lugar para nuestra diversidad
La oferta que llevará el Perú a Guadalajara se basa, precisamente, en algunos aspectos de nuestra diversidad que nos caracteriza. Con el auspicio de empresas privadas y universidades se llevan dos muestras principales: la primera, dedicada al Inca Garcilaso y el cuatricentenario de La Florida del Inca; y la segunda, sobre la gastronomía peruana, que ha conocido un auge bibliográfico desde hace algunos años.
Las otras muestras se vinculan con la poesía peruana del siglo XX, una de las más importantes e intensas escritas en castellano; la importancia de nuestra diversidad biológica y cultural; y la trascendencia del patrimonio cultural. Por el lado de las artes plásticas habrá exposiciones de Fernando de Szyszlo, Martín Chambi y Miguel Vargas, entre otros nuevos creadores.


Participa también una nutrida delegación de escritores, encabezada por Mario Vargas Llosa e integrada por poetas, narradores y críticos literarios. Para esto se han establecido mesas redondas y paneles dedicados a analizar distintos aspectos de las ciencias sociales, el derecho, la comunicación y la literatura. A ellos se aúna un espectáculo musical y teatral en el que intervendrán, entre otros, renombrados artistas como Raúl García Zárate y Yuyachkani. Como se ve, Guadalajara asume así el papel de anfitrión en esta fiesta de la diversidad.

> Giancarlo Stagnaro