Edición 92
05 de Sept. 2005

 Director: Gerardo Barraza Soto    Editor: Giancarlo Stagnaro
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Instintos  nocturnos

            Con las dos novelas Los años inútiles y El año que rompí contigo, Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) se consolidó como uno de los escritores peruanos más importantes de la actualidad. La reciente colección de cuentos La noche de Morgana no viene sino a ratificar sus ya probadas cualidades narrativas.
            La prosa de Benavides se caracteriza preferentemente por la alternancia de diálogos y acción en frases largas y entrecortadas que matizan el ritmo de los relatos. En su mayoría, éstos fueron escritos durante la década de 1990 y se han ambientado en dicha época, a decir de las referencias. Por ejemplo, el que da título al libro retrata como contexto la época de los apagones y la ausencia de vida nocturna en Lima.
            Esta condición de nocturnidad caracteriza precisamente a buena parte de los cuentos. Los personajes principales, seres extraídos de la cotidianidad y la rutina, son atravesados por el hálito de lo extraordinario, que se hace palpable sólo de noche. A la manera de Cortázar, Benavides dilucida las pulsiones de personajes asolados por la fatalidad de la guerra y la historia (“Tigre”), la brutalidad del poder (“A micrófono abierto”) o enfrentados a su propio cuerpo (“Deditos”). Lo fantástico acecha como un peligro inminente y del que no parece haber escapatoria.
            Esta sensación de claustrofobia resulta ejemplar en el cuento “La noche de Morgana”. En una Lima asolada por las tanquetas, una mujer se desplaza sola por las calles del Centro, sin transeúntes. La acompaña tan sólo un silencio ominoso. Benavides ha logrado recrear con aciertos la turbia atmósfera de fines de la década de 1980 y principios de 1990, años marcados por la incertidumbre y la oscuridad.
            Esto alcanza un nivel grotesco con el tema de la descomposición familiar en “Cosas de niños”.
            Punto relevante de estos cuentos son los personajes femeninos, no como caracterizaciones, sino a manera de detonantes de la trama: ellas se sitúan entre objetos de deseo y agentes de la perdición. En “Ekeko”, una antropóloga encierra prácticamente a su amante en el molde del curioso personaje andino. O en “Yo podría ser tu padre”, las miradas sobre la mujer se alternan: el personaje principal pasa de la posición de cuñado a yerno.
            El patrón irónico se repite cáusticamente en “El Ulysses de Joyce”, en el que un secretario diplomático pierde su capacidad de comunicación luego de vaciar todo su oficio en la redacción de voluminosos documentos oficiales. En cierto modo, este relato funciona a manera de caricaturización de los altos designos con los que se suele atribuir a la creación literaria.
            Con la soltura propia que brinda el oficio, Jorge Eduardo Benavides se sumerge en el arte del cuento y sale airoso. No obstante, consideramos que La noche de Morgana aparece como un libro menor en comparación con sus novelas, de mayor ambición y envergadura técnica.

> Giancarlo Stagnaro

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La noche de Morgana
Jorge Eduardo Benavides.
Lima, Alfaguara, 2005