Edición 93
19 de setiembre, 2005

 Director: Gerardo Barraza Soto    Editor: Giancarlo Stagnaro
 > generos
INTERVENCIÓN URBANA POR EL CENTENARIO DE CARLOS OQUENDO DE AMAT
Cinco cerros de poemas en Comas 
De la noche a la mañana, los cerros de Comas ya no mostraban las pintas de antaño. Los versos más representativos de Carlos Oquendo de Amat habían tomado por sorpresa el paisaje, con la intención de ofrecer a los habitantes de este populoso distrito limeño una nueva perspectiva del arte y la experiencia artística.

            ¿Qué es 5 cerros de poemas? Desde el punto de vista material, es un conjunto de versos escritos con yeso sobre los más altos cerros de Comas, de tal manera que expresiones como “Se prohíbe estar triste” o “Se alquila esta mañana”, entre otras, puedan ser apreciadas en la zona de Lima Norte.
Como sabe el avisado lector, dichas expresiones corresponden al poemario 5 metros de poemas, obra original de Carlos Oquendo de Amat (1905-1936) que este año celebra su centenario. Este trabajo, que formalmente recibe el nombre de “intervención urbana”, consiste en devolver la poesía de Oquendo a la ciudad.
            Para escribir los versos se utilizaron 500 bolsas de yeso de 25 kilogramos cada una. Los trabajos se efectuaron durante cinco semanas (en mayo y junio) y participaron siete muchachos comeños, comandados por Ampilio Durand, joven artista autodidacta, residente en el barrio de La Balanza. 5 cerros de poemas fue posible en virtud de un acuerdo entre la municipalidad del distrito de Comas y el colectivo Dedo Crítico.
            Como toda intervención urbana, 5 cerros de poemas tiene sus premisas y motivaciones. El colectivo Dedo Crítico –integrado por Alejandro Reyes, Allan Silva, Ricardo Zavaleta, Yuri Gutiérrez y por quien esto escribe– lo expresa de la siguiente manera:
            Uno. El mejor homenaje a un poeta es la lectura de sus obras.
            Dos. El colectivo Dedo Crítico plantea la celebración del centenario de Carlos Oquendo de Amat de una manera que no implique cursilería, ni solemnidad ni acartonamiento.
            Tres. Tampoco pretendemos jugar. De lo que se trata es de explorar y combinar algunos registros que impuso la vanguardia literaria con espacios de representación contemporáneos. Como resultado, los peatones se han apropiado de visiones sorprendentes, de nuevos tránsitos: de lo andino a lo urbano, de lo sublime a lo irónico (el avisado lector sabe que ambas convergen en la obra de Oquendo).
            Cuatro. Pero lo que no sospecha el avisado lector es que, además, queremos descentralizar la cultura y las expresiones de arte culto –como la poesía– y llevarlas a los lugares geográficos y sociales donde se produce o consume esa “otra” cultura (la popular y masiva), con el propósito de crear un circuito más amplio y democrático que el de los tradicionales a la literatura y el arte.
            Cinco. También, de manera especial, estimulamos la reformulación de obras maestras como 5 metros de poemas en clave contemporánea, echando mano de lenguajes populares. De ahí que hemos desarrollado otras intervenciones urbanas con afiches. Véase nuestra página web: http://www.dedocritico.com
            Seis. Con esta intervención queremos sembrar lectores. La sorpresa y el humor también son vías para conseguir ese objetivo. Es imprescindible en el Perú estimular el hábito de la lectura.
            Siete. Finalmente, se ha dicho tantas veces que la lectura o el tipo de lectura que impone 5 metros de poemas es cinética, urbana, cinematográfica. A cien años del nacimiento de su autor, ya era tiempo de proponer nuevas formas de interpretarla, permaneciendo paradójicamente fieles a ella. ¿El resultado? Este año se ha comprobado que la poesía de Carlos Oquendo de Amat se defiende sola. Y que es urbana y actual. Como si fuera poco, sigue parodiando la utilización publicitaria del espacio urbano, convirtiéndolo a la vez en espacio poético. Acaso con las resonancias telúricas de los cerros. Acaso como un aviso de servicio público. O mejor: como las rituales líneas de Nasca (o los miles de geoglifos inscritos en la piel de nuestra tierra que indican dónde están los lugares sagrados).
            Vaya a Comas: el Sol se sube a las combis, a esa velocidad.

> Gabriel Espinoza Suárez
Director de la revista Dedo Crítico