Juana Manuela Gorriti es, en muchos sentidos, una figura de suma influencia en los inicios del campo literario peruano. Ella fue capaz de aglutinar a las distintas voces literarias y artísticas del Perú, de cuyas reuniones se desprenden las primeras reflexiones articuladas sobre el problema indígena.
Por eso, las veladas literarias que ella animaba a mediados del siglo XIX fueron las precursoras de grupos como Colónida, Orkopata o los vanguardistas del siglo XX. El registro fotográfico de dichas veladas se convierte en nuestro tema central.
En nuestra historia literaria, las mujeres nunca han estado al margen. A la sazón, nos aproximamos a la producción textual de las poetas Cecilia Bustamante y Carmen Ollé. Ambas escrituras configuran escenarios de afirmación propia, frente a un discurso que se asume hegemónico, aunque revela sus falencias cuando es mirado por el otro, en este caso, lo femenino. También es el caso de la narradora brasileña Nélida Piñón, cuya más reciente novela retoca a uno de los personajes femeninos más interesantes de la tradición literaria mundial: Scherezade.
Complementamos esta revisión con un alentador artículo sobre la modernidad literaria de José María Arguedas, sin duda uno de los mayores representantes de la otredad en nuestra literatura.
En efecto, así como en su momento Arguedas había asimilado las innovadoras técnicas narrativas de los norteamericanos Faulkner y Dos Passos, nuestros escritores contemporáneos le deben mucho a Raymond Carver, uno de los más influyentes escritores de nuestros días, a quien también recordamos en las páginas que siguen.
Y si de tributos se trata, también hacemos énfasis en dos figuras de la crítica teatral peruana: Alfonso La Torre y Hugo Salazar del Alcázar, quienes profesionalizaron un oficio crítico hoy en proceso de recomposición.
El Editor
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