Edición 98
5 de Diciembre, 2005


ISSN: 1817-2423
 Director: Gerardo Barraza Soto    Editor: Giancarlo Stagnaro
 >RESEÑAS
 
Huésped del delirio
La nueva novela del autor de Casa de Islandia crea un universo lleno de ambigüedades y falsas apariencias

            Un periodista limeño de sexualidad indefinida viaja a cubrir una noticia al pueblo de San Andrés en un país no nombrado. Desde su arribo se empieza a dibujar un ambiente de irrealidad, que va creciendo de página a página. En la localidad no existen mujeres que no sean prostituidas o estén escondidas.
Hotel Europa
Hotel Europa. Luis Hernán Castañeda. Peisa, 2005.

             Un grupo armado, autodenominado los Románticos y que su líder se hace llamar Dios, detenta el poder de manera sangrienta y regenta un burdel. Se persigue a los homosexuales, a quienes se les llama Falsas Mujeres, que poco a poco adquieren características femeninas. El director del orfanato, conocido sólo por el apelativo de Castañeda, se dedica a ofertar a los huérfanos a los pederastas del lugar. En este mundo extraño, el periodista va adquiriendo una nueva personalidad, la de Allison Richter, mujer mítica en San Andrés.
            Este es, grosso modo, el universo de pesadilla y alucinación en el que se desarrolla una historia poco convencional. La forma de narrar, recurriendo a ambigüedades de género y de narrador, va acorde con el contenido. Se pudo omitir, eso sí, algunas frases hechas como noche perlada de estrellas que no le agregan valor al libro.
             Utilizar palabras tan socorridas chirrían más cuando se tienen líneas tan logradas en las que se dice de forma sarcástica que además de ser un animal, Dios es un hombre de negocios.
            En esta historia tan extraña es curioso apreciar cómo escenas y situaciones inverosímiles puedan recordar a nuestra historia reciente. El pueblo de San Andrés, disputado por fanáticos y sangrientos subversivos y militares de tácticas similares, pareciera una recreación de tantos pueblos de la Sierra en la década de 1980.
             La enfermedad que se propaga cada vez que se tiene relaciones sexuales con infectados y que, según los lugareños, es propia de Mujeres Falsas, no puede ser otra que el sida. El grupo armado de los Románticos, con sus delirantes convicciones y su ególatra líder Dios, por su parte, evoca como una pesadilla a Sendero Luminoso.
            Otro punto interesante es el uso, por lo general irónico, de referentes pop y medianamente cultos. Se echa mano a la figura de Fellini o de Jack Nicholson, a escenas de películas de Ingmar Bergman, al primer disco de Pink Floyd, de forma literal, para describir o crear ambientes especiales.
             El uso de la gabardina por parte de los villanos recuerda al cine de gángsters y a la novela negra norteamericana de forma un poco más sutil. No tan fino pero sí bien lúdico es el hecho de que el personaje principal tenga de mascota a un perro que pinte cuadros y que se llame Rothko, como el famoso artista del expresionismo abstracto.
            A pesar del comienzo un poco lento, esta novela es recomendable para todo aquel amante de una literatura no complaciente. Sugerente resulta el epígrafe elegido del austriaco Joseph Roth: “La gente sólo quiere rarezas”. Frase que resume bien lo que se quiere contar en Hotel Europa.


>Ernesto Carlín

ESTAFETA
Boleros para uno y otro tiempo

     “Vedrino Lozano Achuy, nos deja claro que, para él, poesía y búsqueda profunda del ser (y redención) son una misma cosa.
     Lo dice con un epígrafe de Goethe. La escritura con sus baches va revelando la identidad, como los pasos el camino, y la poesía alcanzada, entregando –por supuesto– la catarsis”.
      Estas son las amables palabras con que el poeta Julio Heredia prologa el libro de otro poeta, Vedrino Lozano (Tarapoto, 1981).
     Licenciado en Educación, en la especialidad de Lengua y Literatura, Lozano realiza actualmente una maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
      Además, es autor de los libros Bálsamo de Cenizas (2001) y Fuegos fatuos (2003). Este año, Boleros para uno y otro tiempo es su nueva creación.
bOLEROS     En este flamante conjunto, el yo poético nos lleva por las tierras prohibidas de la experiencia interior: el amor como deseo, sufrimiento y esperanza: el abuelo –pater familiae– como sabio chamán que crea su linaje sobre la tierra de la nada a partir de su sola sabiduría: la selva amazónica y Pachacámac cual lugares míticos de redención, a través de significantes plasmados con pericia en cada verso. Son las palabras de Ricardo Quesada a propósito de este libro.
     Breve poemario dividido en dos tiempos: En la memoria busco tu rostro y Boleros para Nefertiti. Secciones donde el discurso urbano y personal tiene su escenario propicio.
      “En alguna estación se durmieron las hormigas / fracturando el silencio de los trenes. / Un ave descose la memoria / y yo interrumpo la voz de los místicos / encallada en Killka. / El centro es la ciudad de los decapitados”, escribe Lozano.
Boleros para uno y otro tiempo es un breve poemario (siete textos y uno de largo aliento), con el cual este autor continúa con su versar atemporal, matizado de espontáneas confesiones, cruda realidad y guiños poéticos.
     Sin dejar de lado la suavidad del poema enamorado: “Quisiera saber en qué estación se abren tus labios / porque en un beso sabrás todo lo que he callado”.

Vedrino Lozano Achuy
Hipocampo Editores
Lima, agosto 2005