Edición 99
19 de diciembre, 2005


ISSN: 1817-2423
 Director: Gerardo Barraza Soto    Editor: Giancarlo Stagnaro
 > Encuentros
Editoriales peruanas registraron ventas por más de cien mil dólares
Guadalajara: Negocio redondo
El Perú logró una destacada participación en la FIL como invitado de honor, en opinión del mundo editorial peruano. Se calcula que durante 2006 se harán exportaciones por 300 mil dólares en libros gracias a este evento.

            El comentario más extendido entre los profesionales del libro sobre la FIL es que el Perú superó la presentación que tuvimos el año pasado en Bogotá como invitado de honor. Liliana Minaya, representante de la Cámara Peruana del Libro, comenta que este salto era necesario. Esta cita anual es considerada el evento editorial del mundo hispano.
            Para tener una idea de la importancia de la FIL hay que recordar que esta edición superó el medio millón de visitantes en los diez días que duró. Se calcula que al menos 15 mil profesionales de los libros –entre editores, distribuidores, bibliotecarios– asisten a este evento. Producto de la gran afluencia de público y de la amplia oferta llevada es que se consiguió vender más de cien mil dólares en publicaciones peruanas.
            Junto con las buenas cifras que reportó la compra de libros peruanos, el principal fruto de nuestra participación en la FIL son los contactos conseguidos para negocios futuros. Según cálculos conservadores de la Cámara Peruana del Libro, el próximo año, gracias a los contactos logrados en la FIL, se harán exportaciones de ejemplares peruanos por 300 mil dólares. Sellos peruanos han pactado hacer coediciones con editoriales más grandes. También se ha hecho negocios cediendo los derechos de obras peruanas.
            La presencia de distribuidores y bibliotecarios en Guadalajara también abre las puertas a futuros tratos comerciales. En Estados Unidos, donde la demanda de libros en español va en aumento, las bibliotecas suelen trabajar bastante con los distribuidores. Éstos son los encargados de ofertar y los bibliotecarios de pedir las obras que terminarán en los estantes de las bibliotecas públicas de Norteamérica. La FIL ha servido para que ambos gremios conozcan la producción editorial peruana y comercien con nuestras publicaciones.

Menú peruano con oferta poética

Las preferencias del público que asistió a la FIL son diferentes a las del peruano. Los títulos que más se solicitaron eran los relativos a la historia, a la antropología y a la gastronomía. En este último rubro el éxito fue rotundo, al venderse todos los ejemplares de comida peruana al segundo día de feria.
            Por otro lado, en el campo de la literatura también se dieron sorpresas. Los asistentes al evento mexicano pedían, al revés de lo habitual, poesía antes que narrativa. Los lectores no se quedaban sólo con nombres de vates ya consagrados como César Vallejo, César Moro o Adolfo Emilio Westphalen, sino que buscaban también a autores más recientes. Antonio Cisneros, José Watanabe, Doris Moromisato, Carmen Ollé, entre otros, figuraban entre los más pedidos. El público demostró estar al tanto de lo que se hace en el Perú, pues no sólo preguntaba por lo último publicado, sino también por títulos más antiguos.


> Ernesto Carlín

 

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