Al ser nuestro país el invitado de honor a la FIL, la revista trimestral de literatura Luvina dedica casi todo su número 41 (octubre, 2005) a las letras y arte peruanos. Nacida en 1992 como sección literaria de la Revista de la Universidad de Guadalajara, Luvina toma su nombre del cuento homónimo de Rulfo, aquel del celebre diálogo: “Qué es? –me dijo. / –¿Qué es qué?– le pregunté. / –Eso, el ruido ese. / –Es el silencio”.
Bajo la dirección de la poeta Silvia Eugenia Castillero, cuenta con diversos colaboradores, la mayoría extranjeros y de distintas generaciones. De formato tamaño carta, tiene la portada en papel cromacote que en esta ocasión luce una obra de Fernando de Szyszlo. Ésta es una revista que mantiene la atención.
Geografía trazada
“Acercar a los lectores de Luvina al mundo literario peruano significa mostrarles la gama de las geografías trazadas por la intersección de la historia con la vida contemporánea: extensos paisajes literarios que han moldeado esas vastas tierras...”, precisa el editorial antes de resumir apretada y parcialmente la experiencia acumulada en nuestras letras durante los últimos años. Esta edición de la revista da una selección heterogénea de la cultura peruana.
Encabezan e ilustran el homenaje una variada muestra pictórica de Szyszlo, acompañada por “En el laberinto”, un texto de Mario Vargas Llosa, en el que se exponen los vínculos del pintor con el arte latinoamericano. Asimismo, se encuentran fotografías del reconocido Martín Chambi junto a un artículo de Andrés Garay Albújar sobre su arte. Anamaría McCarthy, otra experimentada y valorada fotógrafa, también se halla presente con sus series vinculadas al cuerpo: “Reflejo de un momento” y “Sola en Santiago”.
Por otro lado, las colaboraciones especiales abren la parte textual de Luvina. Tres breves poemas de Jorge Eduardo Eielson son acompañados de un recorrido por su vida y obra a cargo de José Miguel Oviedo. Abelardo Sánchez León también aparece, así como Antonio Cisneros y su texto prosado “El vuelo del murciélago”. Rosella Di Paolo, ofrece “Pasaje de Ariadna”: “Me arrodillo en el círculo / en este desorden de arena levantada / porque vienes hacia mí”. Carlos Germán Belli (“El hablante con baja autoestima”), José Watanabe (“La fotografía”), José Antonio Mazzotti (“Dante y Virgilio bajan por el infierno”), Isaac Goldemberg (“Arte po/ética con Dios en el medio”), Miguel Ángel Zapata (“La ventana”) y Eduardo Chirinos (“Ojos ciegos de ver”), pueblan también esta zona poética. Maurizio Medo completa el estrecho panorama con una mínima selección.
Tres poetas jóvenes del Perú, Rocío Silva (“Tiempos de carencia”), Jorge Frisancho (“Me sale espuma”) y Lorenzo Helguero (“La niña Morton”). Estas presencias son justificadas con palabras de Manuel Scorza: “Para quien ser poeta obligadamente exigía atravesar el Rubicón de la treintena”.
La sección narrativa presenta cuentos de Fernando Ampuero (“Voces”), Edgardo Rivera Martínez (“Jezabel ante San Marcos”), Carmen Ollé (“El puente”) y Alonso Cueto (“La amante de la enfermedad”). En cuanto ensayos, Luvina publica a Santiago Roncagliolo (“El silencio de los inocentes”, texto sobre la narrativa en la década de 1990, también aparecido en identidades 67) y de Julio Ortega (“La ceremonia de la lectura, un repaso por la obra de Blanca Varela”).
Cierra la representación peruana con una conversación entre Alfredo Bryce Echenique y José Miguel Oviedo (“Hay que escribir memorias como si uno ya estuviese muerto”), en que el autor revela la ocasión en que fue secuestrado, así como su negación a leer ciencia ficción. Poemas y una recordación de Emilio Adolfo Westphalen (“Resplandor en las catacumbas”) a cargo del mexicano Armando González Torres, y un ensayo de la cubana Nedda G. de Anhalt acerca de Julio Ramón Ribeyro (“El príncipe de los cuentos”), bajan el telón nacional. Luvina incluye también poemas inéditos del poeta Tomás Segovia, Ismaíl Kadaré, Eduardo Milán y Saúl Yurkievich, así como otros ensayos.
Ocasiones significativas
Luvina, editada por la Universidad de Guadalajara, se sumó así a la amplia serie de publicaciones que brindaron sus páginas al Perú y también fue presentada durante la FIL.
La significativa atención del lector mexicano hacia nuestra creación literaria durante la feria, revela la importancia que reviste para los escritores en general –y para el público– la existencia de iniciativas similares: la mejor presentación entre países es el arte en todas sus vertientes. Hacemos hincapié en que ambas publicaciones aún no se distribuyen en Lima. Por ello, ofrecemos aquí este rápido panorama de una revista de significativo interés para la literatura peruana. |