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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MIÉRCOLES 23

de agosto de 2017

ATRAPANDO LA NIEBLA

¡Agua del cielo!

El proyecto Atrapanieblas en los cerros de Villa María del Triunfo crece: se ampliará de 50 a 500 paneles, lo que permitirá una oferta de agua potable a 500 hogares. Es una solución alterna para zonas costeras que carecen del recurso, pero cuentan con neblina.

22/8/2016


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Fotos: Oscar Farje

En los cerros del sur de Lima, las mallas de nailon con nombre de mujer –Rachel– captan las gotas de la niebla y dan vida a un sistema que llena tanques y permite dotar de agua para regadío a las poblaciones  de Villa María del Triunfo que, sin este sistema, solo verían la niebla como un manto gris, un cielo color panza de burro, que solo sirve para tener un paisaje melancólico y nada más.

Se llaman atrapanieblas, y los primeros paneles se fijaban en sus cuatro costados con cañas de bambú. Permitían captar entre 200 a 400 litros de agua por día, que bien sirven para lavar y regar las plantas, entre otros usos, a las 439 familias del asentamiento humano Villa Lourdes Ecológico II, en las alturas de la ciudad de Lima (quebrada de Santa María, distrito de Villa María del Triunfo, donde hay un total de 34 asentamientos humanos y asociaciones de vivienda).

“Escucha”, nos dice Abel Cruz Gutiérrez, presidente del movimiento Peruanos Sin Agua. La neblina es densa en esta parte de la ciudad y el agua cristalina, que recogen los paneles, ingresa en los tanques produciendo un agradable y fluido sonido que se multiplica por las noches, cuando la neblina es más densa. “Es un concierto del agua”, dice.

Estrés hídrico

En una ciudad sedienta como Lima, lo de los atrapanieblas es más que una buena noticia. Se calcula que alrededor de dos millones de limeños sufren estrés hídrico, compran agua de carros cisternas que multiplican el precio del líquido elemento.

En Villa Lourdes Ecológico II se instalaron inicialmente 30 atrapanieblas. Hoy son media docena de estos artilugios que permiten a los vecinos contar con agua para sembrar y cosechar frutos diversos –perejil, culantro, cebolla china, apio, calabaza, entre otros– en un lugar que una década atrás era solo un cerro árido, nada amigable para vivir.

Solución

El proyecto del movimiento Peruanos Sin Agua, que permitirá solucionar la falta de agua para alrededor de 2,500 personas, costará 4 millones de euros.

Cruz cuenta que ya se logró el compromiso del 50% de fondos con la cooperación del Gobierno holandés para febrero de 2017. “Para los holandeses, este proyecto innovador es el futuro para el trabajo de aguas no convencionales, por eso apoyan la iniciativa”, cuenta.

Ahora se necesita el aval del Gobierno peruano, mediante el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y Sedapal. Para esta entidad, este proyecto resulta también interesante, pues la inversión es pequeña comparada con los 200 millones de soles, en promedio, que costaría llevar agua convencional a esta comunidad.

Un tercer brazo serían las empresas privadas. Se cuenta con el compromiso de Cementos Lima, que apoyará con el 10% para la realización del proyecto.

Sistema

Habrá tres reservorios, de 600 metros cúbicos cada uno, que se podrán usar entre junio y noviembre, cuando la niebla invade esta zona de Lima. Además, se traerá agua desde las ‘minas de agua’, reservorios ubicados a 12 metros de profundidad, y a menos de kilómetro y medio de distancia de la quebrada de Santa María, donde se ubica Villa Lourdes.

Todo el agua se tratará en una planta potabilizadora de agua, con redes para domicilios y una segunda para aguas residuales; y también se podrá reforestar 16 hectáreas de lomas en esas alturas de la ciudad de Lima.

“Entre enero y abril se tratará esa agua en un reservorio y se bombeará hacia la parte alta. Esto será copado por agua de manantial, de las minas de agua. El agua será repartida a las 500 familias los 365 días del año”, afirma Cruz, quien ha sido invitado por universidades del Perú y el extranjero para exponer el proyecto.

Explica que se mejorarán los 50 atrapanieblas preexistentes y se sumarán otros 450 más. Cruz muestra las nuevas estructuras: bases ya no de bambú, sino de cemento, y las nuevas contarán con el doble de tamaño: los paneles pasarán de sus actuales dimensiones de 4 metros de largo por 5 de altura a 10 de largo por 10 a 12 metros de altura.

“Con ellos será como tener mil atrapanieblas”, apunta el especialista. El material de los nuevos atrapanieblas es más moderno, lo que permite un mayor volumen de agua capturada del ambiente. Así, los 500 atrapanieblas posibilitarán contar con cerca de 1,500 litros de agua al día.

“Será suficiente cantidad para dar agua potable a toda esta asociación”, manifiesta el ingeniero Cruz. En las 16 manzanas de Villa Lourdes Ecológico II viven 439 familias, pero el proyecto está elaborado para satisfacer del recurso a 500 familias.

El origen

“En Lima por lo menos hay 100 AA. HH. con las mismas características, que pueden aprovechar el agua de las nieblas. Este proyecto tendrá un eco mundial”, dice Abel Cruz. Una productora italiana está interesada en contar la vida de este hombre, quien desde hace 11 años se dedica a buscar soluciones frente al cambio climático. Es natural de Cusco y nunca había sufrido de escasez de agua. Cuando se fue a vivir a un asentamiento en Comas le chocó ver que había miles de pobladores de estos lugares que vivían por décadas sin agua potable. Ese fue el detonante para organizar y crear el movimiento Peruanos Sin Agua. “Creemos que el desarrollo se logra triangulando a la sociedad civil organizada, la empresa privada y el Estado”, sostiene Cruz, quien la semana pasada fue entrevistado por el New York Times.

1,000 atrapa nieblas se ha instalado en diversas zonas de la costa.