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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 23

de mayo de 2019

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LUNES ARBITRALES

Arbitraje en compras públicas

En el segundo Congreso anual de contrataciones con el Estado organizado la semana pasada por la Cámara de Comercio de Tacna, un grupo de expertos comentó el nuevo reglamento de la Ley de Contrataciones del Estado. Se inició con aspectos vinculados a la gestión por resultados como una finalidad de la nueva ley y reglamento. Uno de los expositores pidió que no olvidemos los sueños de la contratación pública, que tienen al contrato solo como un medio para satisfacer las necesidades de la población con bienes, servicios y obras hechas con eficiencia y eficacia.

21/12/2015


Ricardo León Pastor Árbitro www.leonpastor.com



Al día siguiente, varios expositores se enfocaron, por el contrario, en las desventuras que en realidad presentan los procesos de contratación con el Estado. Nos recordaron que expedientes técnicos mal elaborados, partidas presupuestales no contempladas, selección basada solo por precio (el más bajo) antes que por las ofertas de mayor calidad, mala o ausente gestión contractual, entre otras desgracias, aunadas a una deficiente defensa legal, provocaban muchos arbitrajes en los que se quejaba amargamente la Contraloría General de la República; el Estado perdía siete de cada 10 casos.



En un país como el nuestro, los dulces sueños están a miles de kilómetros de la amarga realidad. Para acortar esta brecha, más allá de cambios normativos (que solo son un conjunto de reglas de juego) debemos hacer espacio para un ‘juego bonito’, que depende de la capacidad, competencia e integridad de contratistas y compradores públicos. En especial, en contratos complejos y de ejecución dilatada como los de construcción, tanto la asignación de riesgos plasmados en el contrato como una eficiente gestión del avance de la ejecución contractual son piezas claves para el logro de los resultados esperados.



Jugadores, aprendamos a jugar y no dejemos de entrenar, acortemos la distancia entre los dulces sueños a los que todas las peruanas y peruanos tienen derecho y la hoy amarga realidad.