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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 16

de diciembre de 2017

Atentos a la corrupción distrital

Preocupan los casos de corrupción y delincuencia que empiezan a develarse alrededor de algunas municipalidades distritales porque reflejan que estamos cayendo en una deshonestidad ya no solo en función de las grandes obras y presupuestos, sino también en lo menudo, en lo inmediato (licencias, permisos, tráfico de terrenos), y esa es una corruptela que afecta a todos los peruanos.

7/12/2017


La Policía Nacional desarticuló esta semana a la banda Los Topos de Lima Sur, que operaba en complicidad con funcionarios de la Municipalidad de Villa María del Triunfo; apenas en abril de este año se desbarató otra organización criminal, Los Rucos de Chilca (Cañete), en la que estaban implicadas autoridades del municipio local.

A eso se suman las serias denuncias de irregularidades en el distrito de San Juan de Lurigancho durante la gestión del exalcalde Carlos Burgos.

Ante este panorama, hay que empezar a poner mucha atención, ya no solo en la ejecución de las obras, sino también en las tareas administrativas de las comunas porque podrían estar escondiendo actos de corrupción, combinados incluso con bandas delincuenciales.

En los casos de Chilca y Villa María del Triunfo (VMT) la corrupción fue develada por la Policía Nacional. Sabemos que las municipalidades distritales son numerosas (sobrepasan las 1,800) y que en muchas de ellas las oficinas de control interno siguen dependiendo del alcalde de turno y no de la Contraloría, como debiera ser, para garantizar independencia.

Hay un tema pendiente para reforzar el control estatal, en el que incluso podría participar la sociedad civil por medio de veedurías ciudadanas.

Los Topos de Lima Sur pedían coimas a empresarios, sobre todo a los dueños de empresas de transporte, mercados y discotecas, a cambio de aprobarles las licencias, y se habrían beneficiado con al menos 150,000 dólares.

La organización aprovechaba las operaciones de fiscalización e inspecciones de defensa civil para clausurar y multar negocios, y para “reabrir” pedían aportes que no ingresaban en las arcas municipales.

La organización delictiva era encabezada por el hermano del alcalde de VMT e integrada, entre otros, por la funcionaria del área de fiscalización, control y sanciones administrativas de la comuna y pareja del presunto cabecilla, además de cuatro funcionarios y dos exfuncionarios de la comuna.

No obstante esta conexión familiar y funcional de la municipalidad, el alcalde Ángel Chilingano, de las filas de Solidaridad Nacional, ha negado toda vinculación con las actividades de su hermano y su grupo, y aunque ha adelantado que se pondrá a disposición de las autoridades, resulta difícil aceptar que no se haya dado cuenta de lo que pasaba en su administración.

El próximo año los peruanos regresaremos a las urnas para elegir nuevamente a nuestras autoridades locales y regionales. Una nueva oportunidad para designar personas honestas, capacitadas y transparentes como candidatas, pero, más aún, como autoridades en ejercicio.

Los comicios municipales y regionales del próximo año son una nueva oportunidad para elegir personas honestas, capacitadas y transparentes como candidatas, pero, más aún, como autoridades.