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Año del diálogo y la reconciliación nacional
MIÉRCOLES 25

de abril de 2018

MÚSICA, DANZA Y ALEGRÍA

Cholito, para ti

Los tres elencos nacionales se unen para presentar la Gala de Navidad, espectáculo con acento en las danzas y los ritmos peruanos. Repertorio dedicado al Niño Dios es un nuevo clásico de las tablas nacionales.

24/12/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

A este Nacimiento lo pintaron con los colores de la peruanidad; con voces de niños, violines jóvenes y enérgicos zapateos. Porque cuando la estrella de Belén, tras recorrer el firmamento, cayó sobre el cielo samborjino del Gran Teatro Nacional y el Niño Dios apareció en su pesebre bajo la luz cenital del cañón de luz, ya el público estaba  cautivado con el espectáculo Gala de Navidad 2017.

Las noches del 19, 20 y 21 de diciembre, el telón de fondo cobró vida y contextualizó según la estampa dancística o el paisaje sonoro lo ameritaban. Sobre el gran telón aparecieron los personajes de la Lima del siglo XIX que Pancho Fierro tomó apunte con su pincel. También cuadros con tejidos andinos, picaflores con vuelo de esperanza, el callejón de un solo caño o las ‘vicuñas’ de la artista Kukuli Velarde, que parecían elevar los cabellos de los coreutas del Coro Nacional de Niños.

Viaje por lo nuestro

El acento del espectáculo es lo vernáculo y diverso, núcleo de lo nuestro. A los bailarines del Elenco Nacional de Folclore se unió el coro y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario (OSNJB). El maestro Pablo Sabat toma la batuta y nos eleva con la cashua “Dennos lecencia / Niño il mijor”, del Códice Martínez de Compañón, documento del siglo XVIII.

La Gala de Navidad recuerda la gran tradición navideña andina con un villancico en tiempo de huaino, ‘Cholito’, en las voces de sus querubines artistas o el toril ‘Diospa churin’. De ahí viajan en pequepeque y ‘Caminito’ a la tradición amazónica de estas fechas de guardar. Gala de Navidad realza el legado de ciertos pueblos de tierra adentro.

Honor a Iturriaga

Tanto esta melodía como ‘Señor San José, carpintero fino’, de Junín, y el final de fiesta, ‘Rueda, rueda’, sirvieron para poner en valor los arreglos orquestales de Enrique Iturriaga, finísimo maestro limeño que desde sus longevos cuarteles de invierno debe escuchar la tradición que ayudó a magnificar para los escenarios engalanados.

Vigor escénico

Escuchar el ‘Niño il mijor’ es una delicia irrepetible para los oídos. O cómo la cantante María del Carmen Padilla teje en su voz el manojo de villancicos de Chabuca Granda ‘Misterio’, ‘Dormía yo’ y ‘Quietud’.

Una cima coreográfica del Elenco Nacional de Folclore, sin dudas, es la ‘Navidad negra’: los bailarines dirigidos por Fabricio Varela cantan y bailan al pesebre, acompasándose con las campanillas. Al delicado canto femenino le toma la posta el vigor de los varones, que hacen el atajo de negritos, llevando al público hasta la costa del sur chico rural, a El Carmen.

Ya anunciando el final, las impolutas voces de los dirigidos por la maestra Mónica Canales tendrán un momento sublime interpretando el clásico universal ‘Noche de paz’. Como una reivindicación de que Dios es peruano y la Navidad un motivo para poner en vitrina nuestra diversidad, mientras discurre la última melodía a cargo de la OSNJB, los bailarines aparecen en escena, cada uno con trajes de distintas zonas del Perú.

El dato

200 artistas participan en la puesta de los elencos nacionales del Mincul.