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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 16

de diciembre de 2017

ENFOQUE

CNM y la revolución de la justicia

Las revoluciones no siempre tienen que ser ruidosas ni asociadas a tumultos o violencia. Merece el epíteto de revolucionaria toda acción que genere una transformación en un estado de cosas inerte y que, por esa inacción, devenga en atrofiado y nocivo. Algo que en la justicia es imperativo que se accione de manera urgente. La dinámica de este sector debe estar entroncada con la de la realidad socioeconómica del país.

29/11/2017


Guido Águila Grados

Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura

Nunca antes las instituciones del Sistema de Justicia, sin excepción, habían tenido un actuar tan intenso con respecto al desarrollo de políticas que vayan más allá de su andar cotidiano. Desde la descentralización de actividades hasta asuntos de género e interculturalidad aparecen en la agenda de las organizaciones ligadas a la figura de la mujer con los ojos vendados que sostiene una espada y una balanza.

El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) no ha sido ajeno a este profundo compromiso con la transformación positiva de la justicia peruana. Es más, en algunas prácticas más bien ha sido imitada como en el reconocimiento a las buenas prácticas judiciales y fiscales que iniciáramos el 2016.

En ese sentido, tres han sido los buques insignia del CNM en esta travesía hacia el mar de la innovación de la justicia: la descentralización de su función, que ha permitido a nuestra institución conocer la función de jueces que laboran al lado del Pacífico, a orillas del Titicaca y en la cuenca del Amazonas, y de conocer la labor de fiscales en lugares tropicales como Bagua y Tarapoto, y sitios gélidos como Cerro de Pasco y Huancavelica. La segunda satisfacción está ligada al respeto irrestricto al debido procedimiento administrativo en nuestro proceder. La leyenda negra creada sobre el proceder del CNM en algunas ocasiones pretéritas: vetos arbitrarios a determinados postulantes, trato vertical a magistrados en ratificación y otras deformaciones funcionales, han sido eliminados del presente institucional. Y, para darle un barniz especial, una transparencia irrecusable: todas nuestras actuaciones son transmitidas por internet. Finalmente, nuestro principal orgullo: el realizar una ponderación del conocimiento y dominio de lenguas originarias para jueces y fiscales que pretendan ser nombrados en zonas que así lo exijan. Ya se realizó el nombramiento de magistrados quechua-hablantes y aimara-hablantes. Y aún vamos por más. En nuestra reciente visita a la región San Martín, el presidente de la Corte Superior y los líderes comunales y ronderiles demandaron que se evalúe en lengua quechua lamista y shawi, para quienes pretendan ejercer la magistratura en esa región. Eso es acercar la justicia a nuestros connacionales que habitan zonas alejadas de las urbes. El mérito absoluto de todo este avance es del extraordinario factor humano que forma el CNM. Desde los consejeros hasta las funciones administrativas más elementales. Una revolución hecha por todos.