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Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 27

de mayo de 2018

Contra la corrupción

Los temas abordados por el papa Francisco en su primera visita oficial al Perú han sido diversos y expuestos sin ningún tipo de cortapisa, como corresponde a un líder mundial y figura principal de la Iglesia católica, cuya voz se escucha en las palestras de más alto nivel. En los primeros días de su periplo por tierras peruanas, nada quedó en el tintero, y uno de esos tópicos ha sido la lucha contra la corrupción, mal que carcome los pilares de la sociedad y afecta el progreso de cualquier nación.

21/1/2018


Es cierto que la problemática de un país es siempre compleja, y el Perú no es la excepción, pero la corrupción es quizá el obstáculo más serio que enfrenta la comunidad internacional en su conjunto para alcanzar objetivos de desarrollo, pese a los esfuerzos denodados que se llevan a cabo para acabar con este delito que pone en jaque a diversos modelos institucionales.

El pontífice argentino no se sustrae a esta realidad y condenó todo tipo de manifestación vinculada con la corrupción, al punto que la calificó de “virus” social que “infecta todo”, cuyos efectos perjudican sobremanera a los más pobres, a los sectores de escasos recursos que sufren de privaciones, pero particularmente a los que se encuentran en situación de indefensión por enfrentar la vulneración de sus derechos y que viven de los recursos naturales. Su santidad se refiere evidentemente a las comunidades originarias.

Es conocido el compromiso del papa Francisco con la protección del medioambiente, y en un discurso pronunciado en Palacio de Gobierno ante autoridades civiles, militares y dirigentes políticos, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en el Perú, reafirmó esa línea de acción al denunciar que la corrupción se convierte en una forma “muchas veces sutil” de “degradación ambiental” que contamina progresivamente todo el entramado vital de los países.

Si bien es el máximo representante de la Iglesia católica en el mundo, Jorge Bergoglio también es jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, y esta posición contra la corrupción y de defensa del entorno natural es un vivo ejemplo que gobernantes y presidentes del mundo deben seguir, con la mayor de las ponderaciones, a fin de acabar con un flagelo caracterizado por la pérdida millonaria de fondos públicos en grave perjuicio de las mayorías.

Para el líder religioso, la lucha anticorrupción compete a todos porque se trata de lograr una unión sólida, cuyo objetivo es defender la esperanza de millones, generar mayor cultura de la transparencia entre las entidades públicas, el sector privado y la sociedad civil. “Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”, subrayó.

Este llamado no puede ser en vano. Todo aquel actor político y social con genuina vocación de servicio debe hacerse eco de las palabras de Francisco, quien no duda en abordar temas sensibles que puedan incomodar. Ese es un gran mérito frente a sus interlocutores, que lo recordarán como un pontífice valiente y comprometido con su tiempo.